8 de noviembre 2007 - 00:00

Mujeres SA: Cristina tiene compañía

Blanca Ovelar, candidata del oficialismo para las próximas elecciones en Paraguay
Blanca Ovelar, candidata del oficialismo para las próximas elecciones en Paraguay
Cristina de Kirchner, se sabe, no es la única mujer del Cono Sur que ha concretado el sueño de llegar al sillón presidencial. Hay más. Como Michelle Bachelet, la socialista chilena que triunfó en el ballottage de 2006, quien seguramente hoy, cuando se encuentren en Santiago de Chile, le regale a Cristina algunos valiosos consejos, después de casi dos años de experiencia presidencial algo turbulenta. Pero también, desde los vecinos Brasil y Paraguay, otras dos congéneres se están alistando para seguir los pasos de Cristina y Michelle. Son la brasileña Dilma Roussef y la paraguaya Blanca Ovelar.

Las elecciones presidenciales paraguayas están previstas para el 20 de abril de 2008. Si la docente Blanca Ovelar, la candidata por el oficialismo, el conservador Partido Colorado, resulta triunfadora, tendrá el gusto de recibir las felicitaciones de Cristina Kirchner, a quien Blanca viene nombrando como modelo a imitar en su campaña electoral por tierras paraguayas. Ese «Blanca-Cristina» es una asociación de género y nombres casi tan subliminal como el Hillary-Cristina que la señora de Kirchner meneó en su proselitismo internacional.

Blanca Ovelar fue hasta hace poco la ministra de Educación del Paraguay. Docente de escuela primaria, con una licenciatura en Psicología, católica, catequista casada con Ramón Duarte y madre de tres hijos, cuenta con el apoyo del presidente Nicanor Duarte Frutos. A diferencia de Cristina, no tiene experiencia legislativa, sino una larga trayectoria en la administración educacional. Pero ambas comparten la afición por la decoración de sus hogares (la paraguaya quedó deslumbrada después de su visita a Cristina en Olivos). Comparten, además, aquella otra afición por explayarse en largas explicaciones. Una manera de hacer valer sus conocimientos ante sus interlocutores. O, para los hombres, charlatanería propia del género.

Si bien el muy aceitado aparato del Partido Colorado -en el poder desde hace 60 años- le tiene casi asegurado el triunfo a la candidata, la Ovelar, quien dice «no seré la títere de Duarte: tengo vuelo propio», tiene enfrente a dos contrincantes de fuste. Por un lado, el candidato por el frente opositor Concertación Nacional, el ex obispo católico Fernando Lugo, que ya sobrepasa 35% en intención de voto. Por el otro, el flamante candidato por Unión Nacional de Ciudadanos Eticos, el ex militar golpista Lino Oviedo, recientemente exonerado de su condena por la Suprema Corte de Justicia.

El ex obispo Lugo, que contaría con el generosoapoyo del venezolano Hugo Chávez, con su plataforma de defensa de los pobres y su búsqueda de construcción del poder desde abajo, sigue ascendiendo en las encuestas, en un Paraguay en el que además 90% de la población se confiesa católica. Por otro lado, el ex general Oviedo, para muchos es el candidato puesto por Duarte Frutos para contrarrestar al obispo. Para otros, viste la camiseta verde-amarilla del Brasil. Lo cierto es que Oviedo es un experimentado animal político que ya mide altísimo en las encuestas. Muy distinto y más alejado en el tiempo electoral es el panorama en Brasil. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva concluye su segundo mandato en 2010. Su candidata a sucederlo es Dilma Roussef (60), la actual jefa de la Casa Civil (casi como jefe de gabinete). Dilma integra el gobierno lulista desde 2003, cuando tuvo a su cargo la cartera de Minas y Energía, y sacó a flote a Brasil de una crisis energética descomunal. Luego del escándalo de los sobornos en el Congreso (el «mensalao»), esta economista (con, además, un doctorado en Economía Financiera) reemplazó al cuestionado José Dirceu en la Casa Civil.

Ya desde su juventud, Dilma, al igual que Cristina de Kirchner, viene participando en la política. Pero la brasileña -no así la electa presidente argentina- fue activa militante guerrillera, desde la Vanguardia Revolucionaria Palmares. A diferencia de Blanca y Cristina, y como Michelle Bachelet, fue encarcelada y torturada, pero no se ha quedado «presa de su pasado», como ella dice. Mujer decidida, se ha definido a favor de la unión civil entre homosexuales y defiende la legalización del aborto.

Casada con un ex compañero de su militancia juvenil, Dilma es «un tractor» para el trabajo. Está en todos los detalles y puede agotar a equipos enteros y a casi todos los ministros.

Desconoce lo políticamente correcto y no duda en decirles a empresarios y asesores: «¡Usted no sabe de qué está hablando!». Sus peleas con el titular de Petrobras, Sergio Gabrielli, por el precio del gas se han convertido en leyenda. Los empresarios respetan su capacidad y pragmatismo -«es dura, pero es justa», dicen-, pero temen su trato ríspido e intempestivo. Siempre bien dispuesta con la prensa, muchas veces es el mismo Lula quien le pide apagar los micrófonos. El Presidente no quiere que ella se sobreexponga ante los medios y que «queme» su posible candidatura por anticipado.

  • Megaplán

    Dilma Roussef tiene a su cargo el PAC ( Programa de Aceleración de Crecimiento), un megaplán para concretar 2000 obras de infraestructura en el país. Desde el PAC, el presidente Lula puede mostrar que los proyectos en papel llegan a transformarse en gestión. Fue la Dra. Roussef quien concretó, por ejemplo, las recientes concesiones para autopistas (ganadas por los españoles) o la nueva TV digital según el modelo japonés, o la controvertida reestructuración para la distribución de gas.

    Dilma es una mujer con definido pensamiento estratégico. «Un país sin proyecto es un país sin futuro», es su lema. Pero así como puede programar obras de infraestructura para Brasil o terciar entre ministros y empresarios, la jefa de la Casa Civil no tiene proyecto político propio. Sólo tiene el que para ella le asigne Lula. Mientras tanto, esta técnica que por ahora lleva a lo concreto los sueños estratégicos del político Lula, se prepara para conocer a su posible futura colega presidencial. Anticipándose a la visita de Cristina de Kirchner a Brasilia del próximo lunes 19, Dilma Roussef ya ha mandado a comprar libros de historia argentina. Y los está leyendo.
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