Ni los muebles de la ESMA se salvan

Política

La transferencia del predio de la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) a las organizaciones de derechos humanos para erigir allí un Museo de la Memoria le costó el cargo al director del Liceo Naval Almirante Brown, uno de los institutos que funcionaba provisoriamente en el lugar. Todo comenzó en la recorrida previa a la ceremonia de traspaso que tuvo lugar el pasado 3 de octubre. Aquel acto había contado con la presencia del secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, quien firmó con la ministra Nilda Garré y el jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante Jorge Godoy, el documento de transferencia. Días antes, miembros de la comisión encargada del proyecto Museo de la Memoria, entre quienes había veedores del Ministerio de Defensa, exploraron palmo a palmo el terreno que abandonaron los marinos. Allí hay 34 edificios, cuatro aún estaban ocupados transitoriamente por el Liceo Naval, la Escuela de Guerra Naval, la Escuela Fluvial y la Escuela Nacional de Náutica, todas dependientes de la Dirección de Educación Naval.

Al llegar a las instalaciones del Liceo -dice el gobierno-, miembros de la comisión notaron el faltante de gran número de sanitarios y mobiliario. La novedad llegó tan rápido a oídos de Garré como también la decisión de Godoy de echar al capitán de navío retirado Hugo Santillán, director del instituto de formación.

  • Fatalidad

    Un extraño sino de fatalidad parece extenderse entre los marinos que pisan esas instalaciones. En 2004, durante una visita a la ESMA, Kirchner mandó a retiro forzado al entonces director de Educación Naval, contraalmirante Rafael Sgueglia. Se lo responsabilizó de facilitar que padres de cadetes salieran al paso del Presidente para reclamarle por el destino de esa escuela. Las dudas del gobierno siguen tan vigentes como antaño, no escapó a la lupa del Ministerio la portación de apellido del actual director de Educación Naval, el contraalmirante César Mouján, cuyo padre llegó a capitán de corbeta y ya en retiro fue intendente de Chascomús durante el gobierno de Juan Carlos Onganía, y en 1976, secretario de Gobierno de la provincia de Buenos Aires.

    No hubo ni sumario administrativo ni averiguación del porqué del faltante del mobiliario. Sólo la reacción inmediata de separar al director Santillán ante la proximidad de la ceremonia que traspasaría la ESMA a la órbita del gobierno nacional y de la Ciudad de Buenos Aires.

    El Liceo Naval es un establecimiento educativo de enseñanza media para jóvenes de ambos sexos, dependiente de la Armada Argentina y gestionado por la Fundación Liceo Naval Almirante Brown. Parte de los recursos para funcionamiento provenía del aporte solidario de esa fundación, el resto se financia con presupuesto de la Marina más las cuotas que pagan los cadetes. Los sanitarios y el mobiliario de la discordia habían sido adquiridos con dinero de la Fundación Liceo Naval. En consecuencia, las autoridades entendieron que no formaban parte del patrimonio del predio a transferir y además iban a ser reutilizados en la nueva obra del Liceo por construirse en otro terreno del municipio de Vicente López.

    El Liceo Naval fue fundado en 1947; allí los cadetes reciben instrucción en la teoría y la práctica de la navegación, en buques de la Armada, rutinas que forman parte de la preparación para egresar como oficiales de la Reserva Naval. El plan de formación académica consiste en dos etapas: los dos primeros años equivalentes a octavo y noveno años de la EGB 3, y un Polimodal orientado en Ciencias Naturales (tercero, cuarto y quinto año).
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