Ni con un nuevo jefe cambia el PJ violento

Política

Desgraciado debut del nuevo titular del Partido Justicialista, Néstor Kirchner, ayer en la cancha de Almagro. O habitual entre justicialistas, como en el violento traslado de los restos de Juan Perón a San Vicente, hace 18 meses. Ayer, sin seguridad ni presencia policial, se reiteraron los enfrentamientos con la secuela obvia de heridos, más de 14. La historia de siempre entre peronistas y, en esta ocasión, con los mismos protagonistas del tiroteo ante el túmulo del General: una rama disidente del Sindicato de la Construcción orientada por Juan Pablo «Pata» Medina versus el gremio camionero de Hugo Moyano. Si bien «Pata» negó cualquier participación de su grupo, a él justamente la noche anterior le habían propinado una golpiza que lo dejó desfigurado, lo que imaginó algún tipo de represalia. Las refriegas de siempre, entonces, con la curiosidad de que Kirchner, más cerca de palabra con los dirigentes de base, ahora aparece pegado a Moyano, un burócrata según la versión de Medina.

Hubo batahola desde el inicio del acto y menos gente que la esperada, a pesar de la movilización encargada a los intendentes por Oscar Parrilli. También falla de Hugo Curto, el intendente, y responsabilidad política de José María Díaz Bancalari, el referente de Kirchner en la provincia. Nadie le atribuía a Eduardo Duhalde injerencia en la pelea.

Una asunción tan anunciada, realizarse -inclusive por el momento que atraviesa el país- en el marco partidario del edificio de la calle Matheu, discreta e institucionalmente, no logró el gentío reclamado y culminó salpicando por la violencia a la propia presidente de la Nación mientras su marido, el nuevo jefe, hasta se privó de hablar. Sesupone que esa decisión no fue una evasiva como el día en que Perón aterrizó en Morón para evitarse la masacre de Ezeiza.

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