No le duró Bielsa ni un round a la AMIA
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Oscar Parrilli
Bielsa había enviado una carta documento al presidente de la mutual, Luis Grynwald, en la que lo conminaba a retractarse por un párrafo de su discurso del 18 de julio que lo había disgustado. En esa oportunidad, Grynwald había acusado al ministerio que encabeza el rosarino de «hacer dormir» el pedido de extradición de doce iraníes implicados en el atentado.
Dado que Bielsa insistió en que «este gobierno ha demostrado un sincero y genuino propósito de esclarecer el atentado», uno de los dirigentes le recordó que «eso es lo que se espera de un gobierno, ni más ni menos que cumplir con su deber». Finalmente acordaron el texto de un comunicado en el que Bielsa daba marcha atrás con su carta documento y reconocía el rol de la AMIA en la sociedad argentina, palabra más o menos.
• Desactivación
Pocas horas antes, Parrilli se había comunicado con Kirszenbaum para desactivar los efectos de lo dicho por Kirchner dos días seguidos (tras el acto y un día después en la localidad de Lincoln), atribuyéndole a «alguna dirigencia judía» corresponsabilidad por el no esclarecimiento del atentado. «Eso es un absurdo y es inaceptable; volvemos a victimizar a las víctimas», había dicho el dirigente a este diario el mismo miércoles, poco después de conocerse la segunda declaración de Kirchner y la carta de Bielsa, y habría repetido al funcionario. Parrilli explicó que Kirchner de ningún modo atacaba a la actual conducción de la DAIA, y que no tenía intenciones de meterse en la interna comunitaria; Kirszenbaum le habría respondido que las palabras del Presidente y de su ministro constituían una peligrosa seguidilla, sobre todo en momentos en que recrudecen los ataques y las pintadas contra entidades judías. Le recordó que un par de días antes debió telefonear al ministro del Interior, Aníbal Fernández, para alertarlo de las pintadas antisemitas en Libertador y Austria, hecho del que dio cuenta este diario. Fernández, más veloz que el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, mandó cubrir las pintadas de inmediato.
Fue entonces cuando Parrillile adelantó al dirigente que Bielsa se «bajaría a cambio de nada» pocas horas después de su avance, y que era intención del Presidente sacar la supuesta pelea gobierno vs. comunidad judía del centro de la escena. Esta charla telefónica (Kirszenbaum estaba fuera del país) fue volcada por el dirigente el viernes al mediodía en la habitual reunión de comité ejecutivo de la DAIA; allí no eran pocos quienes insistían en emitir un comunicado replicando lo dicho por el presidente; Kirszenbaum les reveló lo conversado con Parrilli, y ese comunicado quedó rápidamente en el archivo.




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