24 de octubre 2003 - 00:00

"No voy a renunciar", dijo tres días antes

Periodista: Ministro, en el gobierno y en Diputados dan por descontado que usted renunciará antes de afrontar un juicio político.

Guillermo López: Yo no voy a renunciar. Voy a enfrentar el juicio político con la misma entereza, espero, que el doctor Moliné.


P.:
Sin embargo, se afirma que las acusaciones que hay sobre usted por la causa Meller, Macri y Magariños servirán para producir su alejamiento a igual que ocurrió con el ministro Moliné.

G.L.: Nosotros fallamos a derecho. Por eso le reitero: no voy a renunciar.


El diálogo ocurrió el lunes después del mediodía. El juez -que no acostumbra a hablar con la prensa- abrió su despacho y entabló esta conversación para desalentar las versiones que corrían sobre su inexorable renuncia a la Corte Suprema.

El martes, en el acuerdo habitual, sus seis colegas escucharon idéntica expresión. Se le sumó el supremo Adolfo Vázquez, quien también ratificó que no pensaba renunciar.

¿Qué pasó desde el martes hasta ayer, que hizo que López cambiara su opinión y decidiera presentar su renuncia horas antes de que la Comisión de Juicio Político de Diputados abriera un sumario en su contra? Es lo que intentaban explicarse muchos de sus colegas.

Su dimisión sorprendió hasta al presidentede la Corte, Carlos Fayt, quien se enteró de los sucedido vía telefónica en el mismo instante en que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, daba a conocer públicamente la cartaque López le envió al presidente Néstor Kirchner presentándole su renuncia.

Entre las muchas versiones que ayer circularon por el Palacio de Tribunales, ganó crédito la que señalaba que López -afectado de una grave enfermedad-decidió dar un paso al costado a pedido de su familia durante una reunión que mantuvo con amigos en su casa de Martínez, en Las Heras al 2200.

Se asegura que sus familiares insistieron en que su estado de salud no era el adecuado para someterse a una continua exposición que cuanto menos duraría cinco meses, donde sería permanentemente vapuleado. Y que aún si logra sortear con entereza este proceso, terminaría en la misma situación que su par
Moliné O'Connor suspendido arbitrariamente por el Senado pese a una impecable defensa. También lo habrían persuadido de que la razón, en este caso especial, no tenía posibilidades de imponerse sobre la voluntad política.

El otro rumor, es que
López como casi todos los jueces del máximo tribunal ya tenía tramitada desde 1999 su jubilación de 12 mil pesos mensuales y lo que únicamente hizo fue materializar una decisión que ya tenía adoptada desde el comienzo de los embates del Congreso contra la Corte.

«Es muy previsor; en este tiempo que le queda termina de gestionar la jubilación tranquilo y cuando la cosa esté madura, se va»,
confió uno de sus colegas.

Pero, además, hay quienes opinan que el hecho preciso que precipitó la renuncia de
López fue la rapidez con la que se movió la Comisión de Juicio Político contra el veterano juez que ingresó a la Corte gracias al Pacto de Olivos.

Dejá tu comentario

Te puede interesar