"No voy a renunciar", dijo tres días antes
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Guillermo López: Yo no voy a renunciar. Voy a enfrentar el juicio político con la misma entereza, espero, que el doctor Moliné.
P.: Sin embargo, se afirma que las acusaciones que hay sobre usted por la causa Meller, Macri y Magariños servirán para producir su alejamiento a igual que ocurrió con el ministro Moliné.
G.L.: Nosotros fallamos a derecho. Por eso le reitero: no voy a renunciar.
Se asegura que sus familiares insistieron en que su estado de salud no era el adecuado para someterse a una continua exposición que cuanto menos duraría cinco meses, donde sería permanentemente vapuleado. Y que aún si logra sortear con entereza este proceso, terminaría en la misma situación que su par Moliné O'Connor suspendido arbitrariamente por el Senado pese a una impecable defensa. También lo habrían persuadido de que la razón, en este caso especial, no tenía posibilidades de imponerse sobre la voluntad política.
El otro rumor, es que López como casi todos los jueces del máximo tribunal ya tenía tramitada desde 1999 su jubilación de 12 mil pesos mensuales y lo que únicamente hizo fue materializar una decisión que ya tenía adoptada desde el comienzo de los embates del Congreso contra la Corte.
«Es muy previsor; en este tiempo que le queda termina de gestionar la jubilación tranquilo y cuando la cosa esté madura, se va», confió uno de sus colegas.
Pero, además, hay quienes opinan que el hecho preciso que precipitó la renuncia de López fue la rapidez con la que se movió la Comisión de Juicio Político contra el veterano juez que ingresó a la Corte gracias al Pacto de Olivos.



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