No tiene sede ni socios registrados, pero sus afiliados ad hoc cada vez son más. Se trata del club «Gracias Roberto», institución ficcional que reúne a todos los dirigentes que, por la aparición del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, como potencial candidato a presidente, recuperaron el diálogo con Kirchner y fueron amnistiados luego de un exilio político. Rafael Bielsa es un de sus miembros más prominentes: luego de reunirse más de una vez con Lavagna, un grupo de dirigentes tendió una red de contención en torno al ex canciller para evitar que mude al ARI o al lavagnismo. Kirchner dio el OK, Obeid mostró encuestas dulces y Bielsa volvió a subirse, luego de varios meses en la Siberia política, al avión presidencial. Otro al que mencionan como miembro del «Gracias Roberto» es Daniel Scioli, vicepresidente, que fue reincorporado al espacio K para evitar que se convierta en opositor, quizás aliado de Lavagna. Esto, más allá de la sospecha de que la aparición de Scioli como candidato oficial es, nada más y nada menos, que una emboscada. Puede que en poco tiempo sea el turno de un sureño: en su cercanía lo niegan y denuncian una «operación», pero a Sergio Acevedo le llegará una oferta desde el gobierno para convertirse en embajador, quizás en EE.UU. El argumento es el mismo: evitar que, despechado, el ex gobernador se lance a la competencia en Santa Cruz como aliado de Lavagna.
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