14 de diciembre 2001 - 00:00

Obispos piden que políticos "terminen con coimas y robos"

La Iglesia Católica advirtió que el diálogo entre los distintos sectores sociales del país es imprescindible, pero requirió que primero la clase política renuncie a privilegios para terminar « con el robo y las coimas». De este modo se refirió a las condiciones en las que contemplaría integrarse a la concertación y consideró que « es tan grande la apetencia de poder que la Nación se torna ingobernable».

Ayer, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina emitió un documento que tituló: «El diálogo que la patria necesita», en el que hace un llamado a la reflexión a los dirigentes y reafirma la voluntad de « servir a la recuperación de los valores morales y a un sincero diálogo entre los argentinos en el marco de la plena vigencia de las instituciones democráticas».

Los 20 obispos que conforman esa comisión, presidida por el arzobispo de Paraná, Estanislao Karlic, comenzaron una reunión el miércoles, que finalizaron ayer, luego de debatir temas intereclesiásticos y la situación del país.

El documento, de siete puntos, comienza diciendo que «ante la gravedad de la situación de nuestro país que nos enfrenta a una crisis considerada por muchos como terminal, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina se dirige a la opinión pública y especialmente a los dirigentes y responsables de las instituciones del país».

Luego, los obispos dicen que la «dramática crisis es ante todo moral» y que ello exige «un cambio de mentalidad y grandeza».

• Sin mentiras

« Para superar esta crisis -continúa la Iglesia-es necesario no mentirle más a la gente con promesas que no se habrán de cumplir y obrar con absoluta honestidad para que el robo y la coima desaparezcan de la vida política y econó-mica

La Iglesia advirtió que «
es tan grande la apetencia de poder que la Nación se torna ingobernable» y que «la clase dirigente debe dar el ejemplo de compartir los sacrificios del pueblo renunciando a los privilegios que lo ofenden y empobrecen».

Para la cúpula eclesiástica, «
hay que comprender que el ejercicio de la política debe ser un noble, austero y generoso servicio a la comunidad y no un lugar de enriquecimiento personal o sectorial» y también « que el poder económico no pude destruir con voracidad insaciable la salud y el nivel de vida de nuestros hermanos».

Los obispos ratificaron así su decisión de contribuir al diálogo que propuso el gobierno, pero con esas premisas.

«
El diálogo que el país reclama de los diversos sectores de su dirigencia debe tener como horizonte la fundación de un tiempo nuevo y no ser el espacio de un intercambio de beneficios o réditos políticos. El diálogo debe ser una búsqueda sincera de la verdad con una permanente preocupación por los más pobres», señaló el documento, que también reclamó por la recuperación del «valor de la palabra dada y de una Justicia independiente al servicio de la verdad».

Los obispos señalaron que «
es tan grande la apetencia de poder que la Nación se torna ingobernable» e hicieron un llamado a los argentinos a enfrentar « la dolorosa verdad de un país empobrecido», endeudado « por generaciones y carente de un proyecto de país que integre y comprometa».

El arzobispo de Rosario,
Eduardo Mirás y el de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, vicepresidentes de la Comisión Permanente, participaron del encuentro junto los demás miembros.

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