La Legislatura porteña se dispone a invertir $ 5 millones en refacciones y $ 60 mil mensuales en alquiler de oficinas complementarias. La locación saldrá del presupuesto propio, mientras que las obras varias quieren que las financie Aníbal Ibarra, para lo cual ya tienen el borrador de una ley.
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Acosado por los legisladores que le reclaman espacio, el secretario administrativo, Oscar Moscariello, ya tiene en vista un piso exclusivo que le oficie de anexo ante el crecimiento de bloques, empleados y nuevos rubros de la casa.
Por cierto, además de guardar estilo, los despachos VIP -presidencia, vicepresidencia y otros-son por demás amplios, pero el atolladero se produce en las salitas que lo circundan, donde se despliega el personal. A eso se suma la creación de nuevas dependencias y la costumbre de los legisladores de particionarse en la mayor cantidad posible de bloques. Esta semana, por ejemplo, se dividió la dupla Juan Manuel Velasco-María Eugenia Estenssoro de su bancada original, pero deben esperar hasta diciembre -de acuerdo con el reglamento de la casa-para pedir una oficina para el bloque, además de las que tienen cada uno como legisladores.
Con una planta permanente de empleados que supera el millar, más otro tanto transitorio y/o contratado, sobran las razones para que los legisladores emulen a sus pares nacionales con el estreno de un anexo. Sin embargo, la idea es mudar a las nuevas oficinas algunas comisiones nuevas, que creen aliviaría el desplazamiento por el palacio cuando se inicien las obras de refacción.
Son 29 las reparaciones planificadas, que contemplan, entre otras cosas: el arreglo del techo de la Junta de Interpretación y Reglamento -se vino abajo días pasados-; la reparación de la terraza para terminar con las goteras, los desagües, las inundaciones del subsuelo y lo que llaman un patio urbano, donde se acumula la basura, y la calefacción y el aire acondicionado que no funcionan en todas las dependencias.
Para poder licitar esas obras se redactó un proyecto de ley que crea un fideicomiso con la idea de constituir un fondo especial cuyo destino sea exclusivamente la reparación del palacio, ya que quieren que el dinero salga del Presupuesto porteño, al que le auguran un superávit para gastar a cuenta.
Mientras se inicien todos esos arreglos, los legisladores ya esperan contar con el anexo. Hay una idea de trasladar allí especialmente a Jorge Telerman -vicejefe de Gobierno y titular de la Legislatura-, quien tiene uno de los despachos más grandes del edificio principal pero con dependencias reducidas.
También creen que se destinará la nueva sede para que el kirchnerista Miguel Talento, en su carácter de vicepresidente segundo de la Legislatura, tenga más lugar para sus empleados. Otra posibilidad que se maneja es trasladar la Comisión Permanente de Plan Urbano Ambiental que comenzará a funcionar o la flamante Subsecretaría de Relaciones con la Comunidad.
Parte de la decisión de alquilar más oficinas también obedeció a la idea de «dar funcionalidad» a la nueva Unidad de Asesoramiento Legislativo, un grupo que se ocupa de las cuestiones técnicas referidas a la elaboración y la presentación de proyectos de ley, que ya tiene casi listo un manual de instrucciones para esa actividad. Esa unidad, UAL, además, debe cubrir vacantes por concurso público para tres coordinadores.
La semana próxima ya estará pulido el borrador de la ley que crea el fondo especial para las reparaciones que están repasando los presidentes de bloque. Las obras intentarán completar la gran refacción que supo llevar adelante Ibarra -por entonces vicepresidente legislativo-cuando debutó la primera Legislatura, la que debió trasladarse dos años al Centro Cultural San Martín hasta finalizar las obras.
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