Octubre, el mes de las definiciones políticas
o Menem, Rodríguez Saá y De la Sota se pronunciaron por la interna del PJ el 15 de diciembre. El sanluiseño podrá eludirla invocando y temiendo fraudes. No le gusta el todo o nada en interna sospechosa, si ir directo a la presidencial de marzo cuando menos le asegura ser uno de los dos de un ballottage. o Duhalde hoy tampoco gusta de la interna. No confía en el atractivo de José Manuel de la Sota, desconfía y jamás haría acuerdos con Rodríguez Saá. Ve con desagrado terminar pactando con Menem si quiere conservar después seguridad judicial y algo de poder en el llano. Por eso se juega ahora a fondo por el irreductible Carlos Reutemann. o En días Eduardo Duhalde tiene que lograr convencer o descartar a Reutemann candidato, porque corre el riesgo de que su acercamiento al riojano llegue después de que muchos duhaldistas bonaerenses ya hayan acordado por su cuenta. o En un verdadero póquer político Menem insiste en la interna para restar la "posibilidad Reutemann". Dedujo que el santafesino no iría allí a enfrentarlo, pero quizá si van todos directo a la presidencial. Además ir a marzo como ganador de una interna lo exime a Menem de "peajes políticos" y compromisos futuros si tiene que gobernar el país con millones de ojos atentos a cualquier atisbo de corrupción. o Duhalde sólo se esperanza en que la Justicia le anule la convocatoria de internas. Pero siempre los jueces temen incinerarse con los juegos políticos. De los padrones partidarios se han preocupado los ciudadanos más politizados y por eso hay pocas desafiliaciones. El grueso de los presuntos mal afiliados no cotejaron en algo tan especial como Internet. Por eso tales padrones seguirán tan anómalos como antes, pero ahora los magistrados se escudarán en que se facilitó la purificación.
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• Menem es el que con más tozudez pide la realización de internas para el 15 de diciembre. Esa bandera llevó a que, en la reunión con diputados que realizó la semana pasada, Duhalde debiera afrontar el reproche airado de la diputada Alejandra Oviedo (PJ La Rioja), quien le pidió explicaciones sobre qué quiere decir cuando afirma que «el ballottage será entre dos peronistas». «¿Usted está sugiriendo que no va a haber internas?», preguntó la legisladora, obligando al Presidente a jurar sobre el decreto que convoca a esos comicios para diciembre.
• A la vez el riojano recuerda una confesión de Reutemann a un grupo de sindicalistas encabezados por el petrolero Antonio Cassia, en 1999: «Mientras Menem esté en una contienda yo no voy a participar». Con la idea de que este juramento sigue vigente, Menem hace de todo para recordarle a Reutemann que dará batalla. En un fin de semana le tiró el coche encima: un acto en La Matanza, otro en Córdoba, la definición de que integrará una fórmula con Juan Carlos Romero y, finalmente, una presentación en el propio territorio de «Lole». Gestos intimidatorios, más que proselitismo ingenuo.
• Sin Reutemann, Duhalde estará casi obligado a pactar con Menem.Adolfo Rodríguez Saá es el gran estímulo para ese acuerdo. En principio, porque Duhalde le desconfía extraordinariamente. Lo ve imprevisible y lo sabe rencoroso: Rodríguez Saá sigue imputándole a Duhalde y a Carlos Ruckauf -razón no le falta- la movilización que produjo su caída de fines del año pasado. Habló del tema el Presidente con Rubén Marín, el sábado por la noche: «Si querés alguien con códigos, previsible, pactá con Menem», le habría aconsejado el gobernador de La Pampa, uno de los dirigentes más expertos del PJ. Duhalde está también urgido para ese acuerdo: corre el riesgo de que, al llegar a la mesa de la negociación, muchos de sus actuales subordinados estén ya en lo de Menem, abriéndole la puerta de entrada.
• El formato del acuerdo está casi definido en las numerosas negociaciones que se realizan en estos días (una de ellas, la más trascendente hasta ahora, fue informada por este diario en las Charlas de Quincho de este lunes: Eduardo Bauzá visitó a Duhalde en Olivos en casi absoluto secreto, con sólo un edecán de testigo). Duhalde mantendría las actuales reglas de juego para la interna a cambio de que Menem, si triunfa, no le arme un esquema de poder competitivo en la provincia de Buenos Aires (eventualmente hasta podrían pactar la figura del gobernador). Hay pretensiones de Duhalde, colocar al vice de Menem por ejemplo, difíciles de satisfacer. Pero otras son menos costosas: que el riojano no se ensañe buscando basura debajo de la alfombra del actual gobierno, más allá del 25 de mayo próximo.
A medida que el acercamiento entre Menem y Duhalde se vuelve más posible, Rodríguez Saá comienza a alejarse del PJ para ir a la competencia presidencial con un partido propio. El sanluiseño tiene un caudal importante de opinión pública a su favor. Pero enfrenta una dificultad clásica: cómo hacer para que ese caudal se canalice en los capilares del aparato partidario. Es la misma dificultad que tuvo Graciela Fernández Meijide frente a Fernando de la Rúa en 1998. La frepasista superaba a De la Rúa en las encuestas pero, cuando fueron a una interna abierta, a la estructura nacional del radicalismo le resultó mucho más fácil transformar opinión favorable en votos que a la senadora del Frepaso. La existencia de comités y unidades básicas en cada rincón de la Argentina, con militantes semiprofesionalizados que tienen entrenamiento en la convocatoria de votantes y en el control de las internas, sigue siendo un capital inestimable en la lucha por el poder, más allá del desprestigio de las fuerzas tradicionales. Menem sabe esto. Rodríguez Saá -que controla un aparato casi perfecto en San Luis- también.
• Lo anterior es tan cierto que el propio sanluiseño está frente al dilema de entregarle a Menem la valiosa marca «PJ» para los comicios generales. Una marca que, en el mercado electoral de los sectores más desprotegidos, puede representar más de un millón de votos.
• Es en este punto en el que De la Sota, con su modesto desempeño, encuentra su lugar en la historia de estos días: el de convertirse en víctima propiciatoria, como dice la liturgia católica para mencionar al «cordero de Dios». De la Sota es la pieza clave para que la candidatura de Menem no emerja de un acuerdo de cúpulas con Duhalde sino que tenga la convalidación de los votos. Menem no quiere ser sólo el candidato del PJ: quiere volver a liderar el partido. Aquí ingresamos en el problema central de toda esta discusión. Menem no quiere que su candidatura surja como surgió la candidatura de Fernando de la Rúa en la UCR en 1998, por volver a aquel ejemplo histórico. De la Rúa enfrentó a Meijide como representante del radicalismo sin haber pasado por la interna en su propio partido. Fue la astucia de Raúl Alfonsín la que llevó a postularlo y consagrarlo sin que su adversario de siempre pudiera «contarles las costillas» a sus opositores internos. Terminó siendo preso de ellos (Leopoldo Moreau, Federico Storani, Jesús Rodríguez, etc.) y cayó por ellos.
En el PJ hay una disputa abierta por el liderazgo desde 1997, cuando Carlos Menem perdió las elecciones legislativas. Desde entonces no sólo el PJ, también el país, pasó a estar regulado por un sistema colegiado, donde el presidente es un «primus inter pares» de los gobernadores y caudillos locales. En el fondo del reclamo de Menem por internas está la pretensión de terminar con este sistema de poder, que obliga a pasar por veinte peajes (provincias grandes, provincias chicas, Senado, Diputados, etc.) antes de alcanzar un objetivo. Menem sabe que sólo con un triunfo claro en las urnas (internas y generales) el próximo presidente -él o cualquier otro- tendrá el poder suficiente como para enfrentar las limitaciones del sistema y superar la crisis. Para llevar adelante las decisiones principales del próximo mandato (desde la negociación de la deuda y el ALCA hasta el control de la seguridad callejera) se hace más necesaria que nunca una legitimidad electoral que ningún acuerdo de cúpula puede reemplazar. Menos en un momento en que buena parte de la opinión pública pide «que se vayan todos». También a los que piden eso el próximo presidente deberá contestarles con votos propios.




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