El nuevo embajador de los Estados Unidos en la Argentina, Earl Anthony Wayne, ocupará su puesto en los primeros días de noviembre. Esto quiere decir que el actual representante diplomático de EE.UU., Michael Mattera, el hasta hace 5 días número dos del ex embajador Lino Gutiérrez, tendrá una última misión: intentar convencer antes de setiembre a Néstor Kirchner de no apoyar a Venezuela para que ocupe una silla en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y que el voto argentino vaya a Guatemala. Una misión sin mucho destino y, como el resto del Mercosur, el gobierno nacional votará por Hugo Chávez. Desde la Argentina se especula con que éste será el último desencuentro importante, por varias razones. Desde el Poder Ejecutivo se habla incluso de un « relanzamiento» de las relaciones entre los dos países, bastante maltrechas luego de la cumbre de presidentes americanos de noviembre pasado en Mar del Plata.
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El próximo embajador ya contaba desde hace algo más de un mes con el plácet firmado por Néstor Kirchner, y a fines de julio recibió una aprobación de su pliego por parte del Senado norteamericano, con lo cual Wayne no tiene impedimentos legales o institucionales de ningún tipo para poder ocupar el cargo. Para el gobierno argentino, la llegada del nuevo representante diplomático del país que gobierna George W. Bush es una buena noticia. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores se rescata el perfil profesional de Wayne, y el hecho de ser un especialista en negociaciones comerciales y económicas, precisamente el tipo de relación que desde la administración Kirchner se quiere potenciar.
Los negociadores de la Cancillería aseguran que lo mejor que le puede pasar hoy a la relación bilateral es crear un vínculo económico más sólido que les permita a los dos países aumentar el intercambio comercial bilateral, que actualmente se ubica en los u$s 4.600 millones de exportaciones anuales contra unos u$s 4.100 millones de importaciones proyectadas para este año, y desde allí mejorar las relaciones políticas.
Lo presentan a Wayne como un serio conocedor de las negociaciones más importantes que la Argentina tiene actualmente en materia global con los grandes bloques económicos: la potencial reducción de los subsidios agrícolas en su país y en el resto del mundo. Wayne tocó este tema en dos oportunidades diferentes: cuando fue subsecretario de Asuntos Europeos y Canadienses y cuando ocupó la representación de su país ante la Unión Europea en Bruselas. Desde Buenos Aires se esperará a mantener las primeras reuniones oficiales con Wayne, para conocer de cerca la visión actual que el nuevo diplomático tiene sobre el tema. Pero en la Cancillería hay entusiasmo, ya que se trata de un profesional de la cuestión, lo que lo convierte en un interlocutor válido para discutir seriamente este problema comercial de la Argentina.
El único antecedente sobre la cuestión que puede dar una aproximación a la opinión de Wayne sobre el tema lo dio el propio diplomático en 2003, cuando de visita en el país enviado por el gobierno de George W. Bush defendió la firma por parte de la Argentina de un acuerdo con el FMI (garantizando que el presidentenorteamericano avalaría un superávit de 3% del PBI, cuando el organismo pedía más de 4%), pero a cambio insistió en no dejar caer las negociaciones del ALCA, algo que ocurrió en noviembrede 2005 en Mar del Plata.
La Argentina también esperaque Wayne reclame por otro tema en el que es un experto: la defensa de la propiedad intelectual de las empresas de su país.
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