8 de septiembre 2006 - 00:00

"Palos, no"

Transparentó ayer el gobierno su embestida contra Juan Carlos Blumberg. Lo hizo el propio Presidente al cuestionar las políticas de mano dura que le atribuyen al ingeniero, al sostener que «la seguridad no se construye con un palo en la mano». De ese modo, Kirchner blanquea un ataque a Blumberg que había comenzado con la contramarcha de D'Elía.

«Las palabras democracia y seguridad no se construyen con un palo en la mano.» Sin nombrarlo, Néstor Kirchner descargó ayer sus críticas contra Juan Carlos Blumberg al deslizar con un sobreentendido un cuestionamiento a las políticas de «mano dura» que propone el ingeniero.

Además de la referencia «palo en la mano», que ilustra una práctica represiva, Kirchner jugueteó con otra idea: la referida al origen social del delito. Lo hizo al hablar de una «sociedad que margina a sus hijos, en la cual algunos tienen todo y otro nada».

Sorprendió el Presidente ayer con tres menciones expresas sobre el tema de la inseguridad. Primero en Quilmes, donde afirmó que había que trabajar para garantizar la «seguridad de todos los argentinos». Por la tarde, volvió con las menciones detalladas arriba.

Responde a una lógica planificada: Kirchner decidió hablar del espinoso asunto de la seguridad, tema que figura al tope de las preocupaciones sociales, y en el que el gobierno no tiene presencia efectiva. Y donde, justamente, se destaca un potencial competidor: Juan Carlos Blumberg.

Fue durante un acto por el Día Internacional de la Alfabetización. Allí aseguró que «las palabras democracia y seguridad no se construyen con un palo en la mano» y que «se trata de una sociedad que margina a sus hijos, en la cual algunos tienen todo y otro nada».

En ese sentido, desde el Palacio Pizzurno, resaltó que «la eficiencia y el funcionamiento del Estado es central» y agregó que «hay sectores que se ponen nerviosos cuando se avanza para terminar con la impunidad».

En esa misma línea, sostuvo que «para que haya justicia es necesario abrir las compuertas para todos, ésa es la manera en la que se vuelve a reconstruir».

Luego se despachó contra la oposición al imputarle que «lo único que les interesa es ver qué parte del poder tienen, para ver cómo lo utilizan» y agregó que «cuando ven que desde el gobierno se intenta una política abierta, no sectaria, con las mismas posibilidades y obligaciones, algunos sectores se ponen nerviosos».

«Pareciera
que algunas cosas debieran ser selectivas en este país, pero no: hay que ser absolutamente solidarios, para construir una Argentina para todos», expresó el Presidente.

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