Siderar: conflicto escala a Nación y advierten por desabastecimiento

Política

La fábrica de chapas del grupo de Paolo Rocca ayer cesanteó a otro operario y sumó 36 desplazados desde que arrancaron los paros.

El conflicto en la fábrica de chapa Siderar, del Grupo Techint en Canning, escaló ayer y motivó la intervención del Gobierno nacional con el dictado de una conciliación obligatoria. La tregua forzada, a cargo del Ministerio de Trabajo, fue dispuesta a pedido de la compañía tras advertir que corría riesgo el abastecimiento de insumos para la producción de línea blanca (heladeras, lavarropas) y desde hoy debería producir la reincorporación de 36 operarios despedidos. A última hora los delegados del personal advirtieron que no habían sido notificados y que no estaba en sus planes acatar la medida.

La crisis en la planta del holding a cargo de Paolo Rocca arrancó hace tres semanas cuando la comisión gremial interna decretó un paro de actividades para reclamar la definitiva aplicación del convenio metalúrgico (la denominada rama 17) en la fábrica en lugar de la 21, que corresponde a la actividad siderúrgica. Desde entonces, y luego de dos fallidas intervenciones del Ministerio de Trabajo bonaerense, la compañía echó primero a 20 operarios y luego sumó a varios más hasta completar ayer mismo 36, al sumar una última cesantía.

Los trabajadores y sus delegados alegan que la vigencia del “convenio 21” genera desajustes entre los salarios del personal a cargo de tareas similares y también desventajas respecto de operarios de otras plantas, incluso del mismo grupo. El conflicto también produjo chispazos entre los dependientes de Siderar y la propia conducción de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Avellaneda, a cargo de Armando Leyes, adjunto nacional de Antonio Caló en el gremio. Como contó ayer este diario, Leyes llegó a participar el jueves pasado de una asamblea en el portón de acceso a la fábrica de Canning y fue repudiado por los trabajadores.

En esa oportunidad el líder sindical había expuesto un principio de acuerdo con Siderar, encabezada por Martín Berardi (el CEO que acudió en reemplazo de Paolo Rocca al encuentro días atrás con el Gabinete económico para la presentación del acuerdo de precios y salarios), para la implementación definitiva del convenio 17 (reclamo vigente desde que en los 90 Techint compró la planta) y la eventual reincorporación de todos los despedidos. Según los delegados aquel entendimiento omitía algunos puntos como la equiparación del pago de adicionales salariales durante los fines de semana que formaban parte del pliego de exigencias originales de los huelguistas.

La conciliación obligatoria de ayer fue dictada por Gabriela Marcelló, directora nacional de la cartera que encabeza Claudio Moroni. La implementó por cinco días hábiles para dejar un margen de otros diez ante eventuales complicaciones en la negociación. Anoche en la planta de Canning le adelantaron a este diario que ni el personal ni la UOM habían sido notificados y que incluso en caso de serlo no estaba en sus planes acatar la tregua hasta que no hubiera un compromiso de la compañía de atender todos los reclamos pendientes.

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