20 de febrero 2006 - 00:00

Papeleras: con riesgo en salud dos bancos podrían no financiar

Jorge Taiana y Tabaré Vázquez
Jorge Taiana y Tabaré Vázquez
MORALES SOLA, JOAQUIN.
«La Nación».

Este domingo pareciera que este columnista escribió desde el exterior. Si estuvo aquí no leyó la exposición del canciller Jorge Taiana en el Congreso. Dice que ya es « escalada incomprensible» el agravamiento del tema papeleras. ¿No leyó Morales Solá que están en juego la salud de un sector de la población de Entre Ríos, aunque él haya nacido en Tucumán? ¿Tampoco leyó que el Banco Mundial va a rever en un nuevo informe su posición sobre las papeleras y su impacto ambiental sobre la salud humana? Se refiere luego a papeleras argentinas en Puerto Piray, Misiones y Formosa donde funcionan fábricas parecidas pero no similares a las de Uruguay.

Demuestra que tampoco leyó que, aisladas, como las tiene la Argentina, las fábricas de pasta celulósica no son tan tóxicas, ni parece haber leído que en Europa se permite a cada fábrica aislada producir, por el daño ambiental, un máximo de 700.000 toneladas y que juntas la finlandesa Botnia y la española ENCE producirán en Fray Bentos 1.500.000 toneladas, algo que puede provocar grave daño a las poblaciones argentinas y uruguayas cercanas. Asegura que «Uruguay dice que las papeleras tienen muy avanzada tecnología y no contaminante». La verdad es que Uruguay expresó que no tiene ningún estudio serio de que tremenda cantidad de producción de celulosa en base al blanqueo con bióxido de cloro en una sola zona no sea contaminante. Si hubiera un estudio así -como el que va a hacer ahora el Banco Mundial- no existiría un problema insoluble entre ambos países y pasaría a ser el capricho político de alguna de las dos partes. Lo peor del columnista, ayer, fue cuando dice por los entrerrianos que claman por su salud futura amenazada, ya que pueden bajar defensas inmunológicas y resultar afectado el aparato reproductivo (el informe de Greenpeace lo señala) que en esa provincia «hay una eventual resolución de una asamblea de vecinos trastornados». Agrega que Taiana perdió prestigio «de un hombre moderado y profesional» ¿O lo perdió Morales Solá que con afirmaciones así en el lenguaje de Juan Perón hubiera sido tildado de «cipayo»? En verdad ¿qué presidente de la Nación, qué canciller -de éste o de cualquier gobierno- va a cargar con la culpa terrible de no haber defendido la salud de una parte de los compatriotas? Al parecer, sí puede hacerlo el periodismo local, o una parte. Hay todo un lobby en marcha de la empresa finlandesa Botnia para que no le arruinen el negocio de producir en la Sudamérica subdesarrollada en la forma que no le permiten en su país ni en Europa.

Inclusive se ha contratado a destacados abogados argentinos especializados en este tipo de defensa. Para cerrar un día nefasto, el columnista le atribuye en el comienzo de su nota el «río inmóvil» a Jorge Luis Borges cuando es de Eduardo Mallea, precisamentepor décadas jefe del suplemento literariode «La Nación».

GRONDONA, MARIANO.
«La Nación».

Mariano Grondona hace una descripción económica, tema donde no suele ser muy ducho, para llegar a una conclusión buena y lógica, aunque no para un gobierno como el de Néstor Kirchner. Grondona se pasea por la economía del pasado argentino. Lo llama «ministro» a aquel presidente desastroso del Banco Central, Miguel Miranda, que le hizo malgastar al presidente Juan Domingo Perón en sólo cuatro años desde que asumió en 1946 (aunque Miranda venía ya en el cargo con los militares) casi todas las divisas acumuladas por alimentar a Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Ya en 1950 Perón tuvo que mandar enviados a Estados Unidos para pedir ayuda financiera tras la compra de ferrocarriles y teléfonos obsoletos, los rezagos bélicos de la Segunda Guerra y decenas de porquerías más. Grondona dice -es cierto- que la producción ganadera financió siempre las aventuras de industrialismo en la Argentina. También es cierto que no había más remedio: el campo absorbe poca mano de obra y la industria y servicios lo brindan en cantidad. El problema es que los gobiernos le sacaban al campo -con retenciones e impuestos- lo que luego los aprendices de industriales despilfarraban en industrias ineficientes. Claro, sus industrias eran débiles pero sus riquezas personales se acrecentaban porque nunca devolvían los créditos a los bancos oficiales. Perón también cometió desde el gobierno el error de haber comenzado a favorecer una producción industrial liviana sin tener producción de base ( buena petroquímica, siderurgia, autoabastecimiento energético). Grondona le propone al gobierno Kirchner, tan proteccionista, que le fije un plazo a la industria -habla de 15 o 20 años para volverse eficiente y competir con productos del exterior sin barreras arancelarias. Buen deseo.

Implicaría parte de una « política industrial» que nunca fue elaborada. Suena demasiado para este gobierno que se mueve cómodo con el cobro de retenciones por el inusitado nivel de divisas de exportaciones primarias y que prefiere subsidiar casi todo antes que encarar, con ese alto ingreso de divisas, una industria nacional seria.


VAN DER KOOY, EDUARDO.
«Clarín».

Se limita el columnista a repasar detalles anecdóticos en el conflicto con las papeleras, centrando su enfoque en el aspecto del problema que más favorece a estas mismas empresas: enfatiza la inconveniencia de los cortes en los puentes pero soslaya el problema de la contaminación que producirían estas plantas. Ajeno a la cuestión de fondo, entonces, Van der Kooy consigna los siguientes datos:

1. Néstor Kirchner fue quien le ordenó a Jorge Taiana ser severo con la conducta del gobierno uruguayo (algo que se descontaba y hasta era obvio). El enojo de Kirchner se debe a que Tabaré Vázquez dinamitó con declaraciones de sus ministros cada una de las instancias de diálogo que se abrieron con Buenos Aires. Sobre todo la de abrir una tregua por 90 días.

2. Informa bien sobre un dictamen del «ombudsman» del Banco Mundial según el cual no se contemplaron las preocupaciones de los vecinos del lado argentino del Uruguay.

3. El gobierno argentino pretende que el conflicto no involucre a terceros, ni siquiera como mediadores: rechazó una oferta de Brasil y pidió al canciller español que no toque el tema durante la entrevista con Kirchner y Taiana. Recalca algo ya dicho pero importante: «no hay fórmulas» de arreglo y si la Corporación Financiera Internacional da un nuevo dictamen señalando que hay «riesgo ambiental», se caería el financiamiento del Banco Mundial y del Banco Bilbao-Vizcaya (que actúa en la Argentina como Banco Francés) y del ING holandés (un banco que también actúa en la Argentina como mayorista). Si hay dictamen de riesgo para la salud, difícil que financien a las papeleras que afectarían a la población de un país donde ellos tienen intereses en juego. Einstein decía que «Dios no juega a los dados al crear el universo». Los bancos tampoco suelen hacerlo.

El resto de la nota está referido a la relación con España, sin grandes novedades: lo más relevante, y es poco, es que consigna las dificultades para que se cumpla con la promesa de mayores tarifas a Aerolíneas.

VERBITSKY, HORACIO.
«Página/ 12».

Dedicó su habitual columna a la recordación de su madre, quien falleció esta semana a los 93 años.

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