25 de julio 2005 - 00:00

Para Alfonsín criticar al gobierno es meterse en la interna peronista

Raúl Alfonsín dedicó un reportaje en el diario platense «El Día» a defender su chance como candidato a presidir de nuevo la UCR. En la charla, el cacique radical dio otra muestra del temperamento con que encara esta nueva navegación política: se negó a hablar en detalle de la administración provincial porque sería, dijo, meterse en la interna del peronismo. Veamos lo principal de ese reportaje.

Raúl Alfonsín
Raúl Alfonsín
Periodista: ¿Por qué decidió volver al campo de batalla partidario para presidir la UCR?

Raúl Alfonsín: Porque considero que puedo ser muy útil a la Unión Cívica Radical. Voy a poder conducir la renovación que es necesaria, por mi experiencia. Creo que falta una renovación de métodos y de personas y tengo demostrado, a través de mi presidencia, cómo busco la renovación con la incorporación de juventud y con la participación de la gente. Llevé a cargos muy importantes a personas muy jóvenes, y al mismo tiempo abrí el gobierno a otras fuerzas partidarias sin pedirles que renunciaran a sus partidos políticos. Justicialistas como Bielsa, como Tomada... Le había ofrecido la presidencia de la Corte Suprema a Italo Luder; demócratas cristianos como Enrique De Vedia, socialistas como Héctor Polino y Alfredo Bravo... De modo que para llevar esto adelante me fijo tres objetivos básicos: renovación, participación y contención, contener a los radicales.


P.:
¿Cuál es el objetivo de esa renovación, hacia dónde quiere guiar al radicalismo?

R.A.: Es un objetivo fundamental demostrar que el país necesita del radicalismo y estar presente en todos los episodios de la vida nacional, poniéndonos en una oposición que tiene que ser útil, no sistemática, porque he sufrido demasiado la oposición sistemática. Creo que si hay una división entre la nueva y la vieja política, la oposición sistemática es la vieja política, lo mismo que pretender que al gobierno le vaya mal, que fracase, con el propósito de llegar al poder a través de esas críticas. Ahora, en esta ubicación de oposición útil hay que distinguir lo bueno de lo malo y señalar con mucha fuerza lo malo.


P.:
Una crítica recurrente dentro de la UCR bonaerense es la persistencia de una cúpula dirigente durante más de 20 años, para algunos amparada por usted...

R.A.: No, no he amparado a nadie. En todo caso, quien lo puede haber hecho es Margarita Stolbizer, que perteneció a un sector que ha estado durante todo ese tiempo. Creo que tanto Federico Storani como Leopoldo Moreau tenían su propia ubicación en el partido y eran referentes de grupos importantes. Pero yo no tenía nada que ver con eso.


P.:
¿Cómo la ve a Margarita Stolbizer como su contendiente en los comicios del domingo?

R.A.: Tiene todo mi respeto, no voy a decir absolutamente nada en contra de ella.


P.:
¿Qué le pasó, en su opinión, a este radicalismo que llegó a los gobiernos nacional y bonaerense en el '83, que volvió al poder nacional en el '99 y que en el 2003 consiguió 2 por ciento de los votos?

R.A.: Creo que vamos a mejorar notablemente. Sufrimos las fallas del gobierno de la Alianza, desde luego, pero vamos a demostrar en la próxima elección una franca recuperación.


P.:
¿Al gobierno nacional cómo lo ve?

R.A.: Con cosas buenas y cosas malas. Lo peor que tiene es la baja calidad institucional, con decretos de necesidad y urgencia que baten los récords de Menem; y los superpoderes que se le otorgaron al jefe de Gabinete en materia de presupuesto, que hacen que esa norma, que es la ley de las leyes, no tenga sentido en estos momentos.


• Cosas buenas

P.: ¿Qué le ve de bueno?

R.A.: Desde luego que hay también cosas buenas, como no haber enviado tropas a Irak, la renegociación de la deuda externa. En fin, esto es lo que tenemos que definir perfectamente: apoyar lo bueno y reclamar por lo malo. Y es muy grave lo que le digo, no es simplemente un problema procedimental. El tema de la baja calidad institucional llega al meollo de la democracia.


P.:
Después de Olivos, ¿cree en los pactos?

R.A.: Lo único que falta es que yo sea el culpable de todo. No me importa quién lo diga, pero la verdad es otra. Tengo una actitud dialoguista, como tiene que tener siempre el partido. Considero que la política es diálogo, y si no es violencia. Y veo la necesidad de no incurrir en la vieja política, que significa poner palos en la rueda al gobierno de turno. Esa es la vieja política.


P.:
¿Cuál es la nueva política?

R.A.: La nueva política tiene que ser la del diálogo y la del reclamo del diálogo, como lo hacemos permanentemente frente al gobierno de la Nación. Nosotros no nos ofrecemos al diálogo, lo reclamamos, porque creemos que todas las presiones que va a sufrir el país en adelante necesitan no sólo de un partido político en el gobierno, sino del pueblo argentino en su conjunto. Y reclamamos en consecuencia definiciones sobre políticas de Estado, que no tienen que estar vinculadas a la competencia política, que tienen que ser de todos.


P.:
¿Cree que otros dirigentes sí pudieron haber tenido una actitud acuerdista excesiva, de connivencia, con los gobiernos justicialistas?

R.A.: Eso hay que preguntárselo a Margarita Stolbizer, que es presidenta del comité provincia.


P.:
¿Qué opina del gobierno de la provincia de Buenos Aires?

R.A.: En general, todos los gobiernos justicialistas que ha habido en la provincia han sido malos. Pero opinar en estos momentos de esto significa querer meterse en la interna del Partido Justicialista.

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