22 de abril 2008 - 00:00

Para el campo, que lo miró por TV

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
Al presentarse ayer en Quito junto al presidente Rafael Correa para anunciar créditos del BID, Cristina de Kirchner aprovechó la oportunidad para propinarles un discurso a los productores agropecuarios que seguramente sorprendió a los anfitriones. Lo trasmitieron al país casi en cadena. Aquí lo principal que dijo la Presidente:

  • En el Primer Centenario, señor presidente del BID, este país era el granero del mundo, parecía que la bonanza nunca iba a terminar, pero cambiaron los ciclos históricos y solamente un sector había podido aprovechar esa bonanza, que finalmente se perdió. Ninguna de las grandes fortunas, que caracterizaban a la Argentina, en aquella primera parte de su historia, ocupa hoy ningún lugar importante en lo que constituye las grandes fortunas. Con lo cual creo que deberíamos hacer un primer aprendizaje histórico: la necesidad de que estas oportunidades que dan los ciclos de la economía internacional, que nunca suelen ser eternos, que siempre cambian, sobre todo cuando como en estos momentos suelen cambiarse a favor de los países emergentes los términos de intercambio, son ciclos que debemos aprovechar virtuosa e inteligentemente para no volver a caer en lo que ya nos pasó, hace cien años, tener tal vez una cultura de la renta inmediata, sin agregar valor, sin agregar riesgo empresario, que es lo que debe caracterizar a las sociedades pujantes.   

  • Esta es la propuesta, que le decía el otro día a las asociaciones del campo: agregar valor, integrarse, no concebirse únicamente como productor rural, sino también integrarse a la cadena y también ser productor agroindustrial. Esta es la clave para acumular mayor riqueza, no solamente para ellos, sino también para el país porque en la medida que podamos agregar esa virtuosidad del valor, estamos agregando trabajo para el resto de los argentinos, para que además los argentinos puedan también participar en la generación de esa riqueza.

  • Yo creo que ésta es una de las claves para entender cómo funcionan el engranaje de una sociedad y de una economía. Es como un reloj, es necesario que cada uno de los integrantes participe para que el reloj pueda dar la hora. Si solamente uno obtiene algo y el resto nada, finalmente, el reloj en algún momento detiene su marcha y queda estancado en la historia, en la hora.   

  • No solamente nos distinguimos como grandes productores de alimentos con posibilidades de alimentar a 600 o 700 millones de personas siendo apenas 40 millones de argentinos, sino que esto también nos da una competitividad extra por el saldo exportable por productividad y no porque los que estamos aquí adentro no tenemos posibilidad de acceder a los alimentos. Esta es la otra cosa que debe entenderse, que el saldo exportable tiene que crecer y aportar con objetivos a pasar los 100 millones de toneladas y tal vez dentro de cuatro años los 150 millones de toneladas y mayor valor agregado. Todo se tiene que hacer con la concepción de que ese saldo es por mayor productividad y no por mayor pobreza de los argentinos por no poder acceder a los alimentos que se producen en su tierra. Creo que ésta es también una de las claves que deben entender los distintos sectores que hoy componen el espectro económico nacional.

  • Quería contarle también, señor presidente, sobre la infraestructura que ha hecho la República Argentina desde 2003 a la fecha en materia de apoyatura al sector de la agroindustria y que yo lo comentaba el otro día: hemos recuperado más de 8 millones de hectáreas con obras hídricas que hemos comenzado en 2003 cuando en aquel momento -aquí lo veo a mi amigo Alberto Cantero- la hectárea estaría algo así como a 1.000 o 2.000 dólares y hoy tenemos una hectárea valorizada en 10.000, 12.000 dólares y más también en las mejores tierras.   

  • En 2003, cuando Kirchner se hizo cargo de la República Argentina como presidente por el voto popular, 44.000 establecimientos agropecuarios en la Argentina estaban prácticamente con bandera de remate. Había surgido inclusive una agrupación de mujeres -siempre la mujeres, perdónenme el tema del género- llamado «Mujeres en lucha» que cantaban el himno y se paraban frente a las tranqueras cuando los distintos bancos queríanir a rematar los campos.

  • Hoy estas cosas han cambiado, afortunadamente, no solamente hubo un cambio del ciclo económico internacional, sino que además hubo un cambio en las condiciones macroeconómicas de un tipo de cambio competitivo de precios en materia de servicios y combustibles desacoplados de los precios internacionales. Esto ha logrado plantear este modelo virtuoso de acumulacióncon inclusión social que, además de generar riqueza para los sectores que producen, ha generado también trabajo para millones de argentinos y que nos permitió reducir la tasa de desocupación de 22 por ciento a 7,5 por ciento. Mercado interno, fuerte sesgo exportador, necesidad de reivindicar y revalorizar las cadenas de valor, agregar valor a los productos son las claves de este tiempo y del que viene
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar