22 de marzo 2021 - 00:00

Terreno hostil: irrumpe la perspectiva de género en las paritarias a pedido del Gobierno

En medio del tira y afloja en la discusión de la UOM con las cámaras metalúrgicas, una funcionaria de Trabajo anunció que se abordará la problemática en las próximas audiencias.

Antonio Caló UOM
NA

La primera reacción de Antonio Caló cuando se lo dijeron fue de enojo: “ahora van a venir a complicarnos la paritaria con estas cuestiones”, rezongó el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el sindicato más emblemático de la Argentina, cuando el jueves pasado le informaron que la negociación salarial de la actividad incorporaría la perspectiva de género. La propuesta, para colmo hecha por una funcionaria, fue recibida también con algunas risotadas por parte de otros dirigentes del gremio así como de representantes de las principales cámaras empresarias del rubro. Al final de la audiencia, no obstante, todos se declararon dispuestos a darle cabida a la iniciativa.

Por primera vez en la historia reciente de las paritarias en la Argentina la cuestión de género y el rol de las mujeres, por lo general marginal en este segmento, serán parte de las deliberaciones a partir de una iniciativa del Gobierno. Lo anticipó Gabriela Marcelló, directora nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo y brazo ejecutor de la nueva modalidad. En la cartera a cargo de Claudio Moroni confirmaron que el anuncio en la discusión de la UOM fue el primero de una iniciativa que intentará extenderse a toda la ronda de negociaciones salariales de este año.

La intención se parece más a un desafío a la luz de las características del sector: tanto los sindicatos como las entidades gremiales empresarias –habituales contrapartes de las paritarias- son espacios dominados por hombres con la casi absoluta ausencia de mujeres en los puestos de dirección. Igual panorama exhiben tanto la CGT (con apenas una mujer en un Consejo Directivo de 36 integrantes) como las patronales del Grupo de los 6 (comercio, industria, agro, bancos, construcción y bolsa) o la Asociación Empresaria Argentina y cualquier otro nucleamiento de los que habitualmente participa de las gestiones gubernamentales o con otras asociaciones.

El anuncio de Marcelló no incluyó mayores precisiones. De hecho recién esta semana quedará redactado un instructivo para el abordaje de la problemática de género en las próximas paritarias que tendrá autoría de Pamela Ares, la subsecretaria de Políticas de Inclusión en el Mundo Laboral del equipo de Moroni. Pero le alcanzó a la directora nacional para dedicarles algunas chicanas a sus habituales interlocutores: “vamos a sacar a los ‘gordos’ de la CGT y a poner a mujeres en sus lugares”, le avisó días atrás Marcelló a Héctor Daer, cotitular de la central obrera.

Aunque proviene de la gestión de Dante Sica en Producción y Trabajo, Marcelló recién pudo pisar más firme en su cargo de directora el año pasado y librarse del mote de “superviviente del macrismo” una vez que debió asumir el manejo de los conflictos y las paritarias más complejas. Lidió, por caso, con la pulseada entre el camionero Hugo Moyano y Mercado Libre, en la mayoría de las huelgas en fábricas del grupo Techint por parte de trabajadores de la UOM y en la disputa entre el gremio lechero Atilra y las cámaras empresarias de la actividad, que estuvo a punto de provocar desabastecimiento de fluido.

En Trabajo reconocieron que el aviso a los paritarios de la UOM y los próximos que se harán en otras negociaciones tendrán más de gestualidad que de hechos concretos. Serán de momento sugerencias orientadas a brindarles más espacio a mujeres dirigentes en espacios de decisión de las negociaciones y a darle preeminencia a las cuestiones de género en los convenios colectivos de trabajo. La consigna, por ahora, es “que se empiece a hablar” de la temática en las paritarias y a apuntalar una conciencia ligada a la cuestión.

La ley 25.674, sancionada a fines de 2002, consagró la obligación de incorporar un cupo femenino no menor al 30 por ciento en las comisiones negociadoras paritarias y en los cargos electivos y representativos de las asociaciones sindicales. En su segundo artículo, de hecho, la norma establece que “los acuerdos celebrados sin la representación proporcional de mujeres no serán oponibles a las trabajadoras, salvo cuando fijaren condiciones más beneficiosas”. A casi 20 años de aquella sanción la participación de mujeres en el rubro es todavía absolutamente marginal.

Por caso, la CGT tuvo durante apenas un año una secretaria general mujer cuando el cargo máximo de conducción fue confiado a un triunvirato entre 2004 y 2005. En aquella ocasión, por primera vez Moyano se hacía con el liderazgo de la organización a cambio de compartirlo con José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Susana Rueda, una dirigente del gremio de Sanidad de Santa Fe y entonces número dos de Carlos West Ocampo en la federación nacional. La experiencia no fue buena para ninguno de los protagonistas y a los pocos meses de andar el trío se había fracturado.

Incluso Moyano se había resuelto a hostigar a su rival interna, acaso más por su condición de delegada de su enemigo West Ocampo que por el hecho de ser mujer. En cualquier caso el camionero mandó a tabicar la oficina de Susana Rueda de modo tal que se viera obligada a tocar un timbre que sonaba en su despacho cada vez que la dirigente quería ir al baño. Omar Viviani, entonces mano derecha de Moyano, solía prender habanos espesos en respuesta a la orden emanada por Rueda de que se prohibiera fumar en las reuniones en Azopardo 802.

En el Ministerio de Trabajo, en cambio, Marcelló cuenta con funcionarias que dejaron un sello y que la antecedieron en cargos de relieve. En 2002, en la presidencia de Eduardo Duhalde, asumió como ministra de Trabajo Graciela Camaño, quien tuvo la responsabilidad primaria de implementar el plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados. También fue impulsora principal de la ley de cupo femenino en los gremios. Como secretaria de Trabajo se encontraba desde entonces Noemí Rial, quien mantuvo ese cargo luego durante los tres gobiernos kirchneristas que le siguieron. Sindicatos, empresarios y funcionarios recuerdan a Rial, que murió en 2019, como la mujer que mayor protagonismo tuvo en la historia de esa cartera y como una de las más eficaces gestoras de la conflictividad y la negociación colectiva.

La audiencia del jueves entre la UOM y las cámaras metalúrgicas terminó sin acuerdo pero con la aceptación, de ambos sectores, de las nuevas reglas: prometieron que llevarán al próximo encuentro, el 30 de marzo, delegadas para abordar junto con el equipo de Moroni la cuestión de género a lo largo de la negociación. Marcelló, por su parte, pasó de ser objeto de rezongos y burlas a ser invitada por el propio Caló para participar este viernes de un asado con las mujeres sindicalistas de la UOM.

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