5 de septiembre 2001 - 00:00

Pase de Chacho al arismo hace estallar partido de la Carrió

Carlos Alvarez y Elisa Carrió
Carlos Alvarez y Elisa Carrió
La confirmación, ayer, del pase de Carlos Chacho Alvarez al ARI de Elisa Carrió, desató la primera puja interna en la agrupación de la chaqueña y despertó todo tipo de reacciones. Empeñada en que el ex vicepresidente retorne a la política bajo su manto, la diputada se enfrentó con los candidatos de su propia lista, los socialistas ex Frepaso que no están dispuestos a darle el indulto a su antiguo cacique y mucho menos la bienvenida.

«Hasta el 14 de octubre seguimos como estamos»
, es la consigna de los frepasistas, que intentarán pasar sin sobresaltos esa cuarentena. Recién el día después al cuarto oscuro nacional el Frepaso abandonaría definitivamente la Alianza, al menos una buena parte de la tropa. Sería casi dar cumplimiento a los augurios de disolución que acompañaron a la coalición desde el mismo momento en que asumió el gobierno nacional, después de todo.

Carlos Chacho Alvarez
, incluso, tratará de contenerse hasta el 15 de octubre para reaparecer de la mano de Elisa Carrió, quien ha comenzado una campaña de desagravio al desertor de vicepresidente, aún al costo de pelearse con sus nuevos socios políticos por ese indulto y de que el llamado a Chacho, devaluado en imagen, le reste votos.

La fecha también la espera Aníbal Ibarra para tomar lista y luego hacer un intento más por sumar a peronistas filo-aliancistas a su causa, sacar rédito del desparramo y abroquelar lo poco que le queda bajo su órbita.

En esa espera, la más desorientada resultó ser ayer la tropa del ARI de Carrió, por la pelea pública entre el candidato a senador por la Capital de esa agrupación, Alfredo Bravo y la madrina de la boleta. Todo con la sombra de Chacho a cuestas que ahora parece portar Carrió como al rosario.

Bravo
respondió duramente acusaciones de la chaqueña y casi solicitó que Alvarez se autoflagelara en público para conseguir su permiso de ingreso al ARI.

Les gusta decir a algunos frepasistas que Chacho ha tenido la virtud de «crear escenarios». Se refieren así a esa facilidad con la que el ex vicepresidente ha sabido colocarse en primeros planos generando todo tipo de hechos. Ayer volvió a lograrlo -oculto y silencioso- cuando causó la primera guerra interna pública en la agrupación de Bravo y Carrió.

La chaqueña el lunes había dicho que el ex vice estaba ayudando al ARI y comenzó así una suerte de campaña de recuperación de la imagen del alicaído Alvarez, en la que se propone avanzar.

La noticia de esa relación secreta entre la diva del ARI y el frepasista irritó a los socialistas Bravo y Héctor Polino -primer candidato a diputado nacional por la Capital Federal-quienes acumulan quejas varias contra el ex cacique frentista: le reprochan que jamás les haya consultado decisiones ni sugerencias y que haya avalado en todo a Fernando de la Rúa sin oírlos.

Considerado tan mal padre, no entienden los socialistas cómo
Carrió, por preferirlo, trató a Bravo de haber tenido «mezquindad» cuando tachó de la lista de candidatos a diputados por la Capital a Liliana Chiernajowsky, esposa de Chacho. Ese veto significó para el ARI, además, que quedara en suspenso el ingreso al nuevo bloque de la agrupación en la Legislatura porteña, de la diputada Beatriz Baltroc, la más cercana aliada de Chiernajowsky en el Frente Grande, quien se fue junto con la funcionaria de la Alianza. Esa incorporación se sellaría la semana próxima, con la idea de los integrantes de la bancada (los socialistas Raúl Puy y Fernando Finvarb y la frepasista Delia Bisutti) de darle una silla como para demostrar que no son tan duros como Bravo en sus castigos.

Lo que para todos parece un pase natural de
Chacho al ARI, para el candidato a senador tiene que pasar por un filtro: «Tendría que explicarnos por qué nunca fueron consideradas dentro del Frepaso nuestras opiniones para que sean llevadas al Gabinete; hubo mucha aceptación por parte de Chacho de políticas de Fernando de la Rúa; y nunca se supo el porqué», de su renuncia, pidió Bravo.

Carrió
en cambio avanzó por la reincorporación de Alvarez, de quien admitió haber sido la primera argentina que lo criticó, pero que ahora lo acepta «porque es un hombre honesto».

Desde Mendoza la chaqueña se animó más:
«Chacho no es un hombre cínico, oportunista, ni corrupto. Lo mató el asco», dijo la legisladora en confusa metáfora.

Darío Alessandro
, en cambio, admitió que «hay algunos dirigentes o ex dirigentes importantes de nuestra fuerza que toman otro camino político», dijo sobre el pase de Alvarez pero agregó que «el Frepaso ha tomado una decisión, en muchas provincias y particularmente en la Capital estamos integrando la Alianza».

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