16 de mayo 2003 - 00:00

Peronistas prometen unidad en Congreso

La cúpula del oficialismo en Diputados pactó ayer una virtual amnistía de entrecasa para unificar al peronismo -en la actualidad, dividido entre leales a la Casa de Gobierno, menemistas y adolfistas-, y así garantizarle a Néstor Kirchner la sanción de leyes clave durante la transición.

Los seguidores de Carlos Menem, que mantienen la escudería Azul y Blanca, recién discutirán el martes que viene si aceptan el convite para volver al bloque PJ y amenazan con permanecer afuera. Una vez pacificado el plano doméstico, Eduardo Camaño y el triunvirato a cargo de la bancada, José María Díaz Bancalari, Jorge Obeid y Manuel Baladrón, ampliarán el diálogo a la oposición.

A pesar del previsible alineamiento detrás del presidente electo, los caciques legislativos que participaron en la víspera de un almuerzo de trabajo no se privaron de deslizar un comentario crítico, casi unánime, sobre el discurso del santacruceño el día miércoles. Un chirlo virtual que se pueden permitir con un mandatario consagrado con sólo 22,24% de votos.

«Podría haber sido menos parcial y no ahondar tanto en cuestiones internas»
, reprocharon los asistentes, aprovechando que en el comedor de Camaño no había kirchnerianos puros, al estilo Sergio Acevedo. A continuación, dieron otra señal conciliadora y resolvieron invitar a Acevedo y a los demás animadores del denominado grupo Talcahuano (ver recuadro aparte) a incorporarse a la mesa de conducción, donde los hombres más cercanos a Kirchner carecen de delegado. Es un detalle, pero muy importante, a partir de que Menem se bajó del ballottage.

•Cita

Para continuar con los homenajes al candidato del Frente por la Victoria, los comensales -desde los ultraduhaldistas Díaz Bancalari y Daniel Basile hasta el romerista Juan Manuel Urtubey, pasando por los santafesinos María del Carmen Alarcón y Obeid, el sanluiseño Oraldo Britos y el fueguino Omar Becerra- se deleitaron con un pescado de mar que mandó preparar el jefe de la Cámara baja.

Mientras comían un pastel de postre, combinaron pedir una cita con Kirchner para conocer los proyectos en materia de leyes. En el intercambio de puntos de vista, fracasó la propuesta de hacer una declaración de apoyo parlamentario al patagónico. «No tiene sentido; el peronismo se pone a trabajar con el ganador, sea quien fuere», salió al cruce Basile.

•Agradecimiento

Camaño, habitual interlocutor presidencial, recordó que «Duhalde me dijo que quería vernos para agradecernos todo lo que hicimos por el gobierno, antes del 25 de mayo». Por supuesto, el saliente tendrá un aparte con su propio subloque, animado por una treintena de bonaerenses incondicionales, según agregó el siempre activo Basile.

El sector que alentó la fórmula
Menem-Romero, sin romper con la bancada oficial, sólo estuvo representado por Urtubey, quien permanece prácticamente inmovilizado por un cuello ortopédico (el mismo día de la primera vuelta, volcó con su vehículo en Salta y sufrió fractura de una vértebra). Baladrón, integrante junto a Díaz Bancalari y Obeid del triunvirato que heredó al emigrado Humberto Roggero, no pudo viajar desde La Pampa.

Por ahora, coincidieron ayer en que esa jerarquía colegiada debía continuar. A 6 meses del recambio de la mitad de las bancas, parece razonable no agitar las aguas y mantener el esquema vigente. Además de que no hay un primus inter pares capaz de cargarse al hombro semejante responsabilidad, se desataría una puja intestina poco recomendable. En ese sentido, trascendió cierto malestar con el cordobés
Eduardo Di Cola, quien surgió en algunos medios como aspirante a quedarse con el cetro que dejó vacante el embajador en Italia.

Delante de los «movileros»,
Díaz Bancalari tomó con humor la situación. «No veo manifestaciones populares que reclamen la designación de un nuevo presidente de bloque», simuló divertirse el hombre fuerte de San Nicolás. Antes de la despedida, llegó una carta de Alberto Natale, uno de los capitanes del Interbloque Federal de provinciales. El santafesino, que acompañó a Ricardo López Murphy, le sugirió ahí a Camaño no sólo consensuar el temario hasta fin de año sino también convocar a Roberto Lavagna para que explique a los diputados cuáles serán los lineamientos de la política económica en el segundo período en el Palacio de Hacienda.

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