23 de diciembre 2003 - 00:00

Piquetes en Capital son ya casi diarios

¿Pierden los piqueteros la iniciativa? Son un engendro del subsidio pero si siguen haciéndose odiosos ante la población cortando calles -como hicieron ayer de nuevo en la Capital-y habituándose a los despachos oficiales van a terminar licuados en la burocracia. Ayer, los piqueduros hicieron una molesta marcha por el centro porteño, quejándose de que alguien ligado al gobierno era el autor de un atentado con bomba que dejó 27 heridos en el acto del sábado. Bastó un llamado de la Casa de Gobierno para que Néstor Pitrola (trotskista), Alberto Ibarra (comunista), Raúl Castells (se dice socialista) acompañados de la activista Vilma Ripoll (socialista petardista) ingresasen en el despacho del secretario presidencial Oscar Parrilli. Salieron acordando que esa bomba fue un atentado, todo un hallazgo. Los piquetes en las ciudades son ya diarios y la tensión entre activistas es cada vez más grande, porque hoy el gobierno lanza el plan "manos a la obra", que transfiere planes Jefas/es a emprendimientos productivos y porque los planes que queden van a ser pagados con tarjeta magnética, una forma de cortar la relación clientelista en las ayudas a los más pobres.

Néstor Kirchner continuará hoy con la decisión de trasladar al Ministerio de Desarrollo Social la adjudicación de los planes sociales, imponiendo la tarjeta magnética para el cobro de ellos y lanzando un programa para reducir su número y aplicar el sistema «manos a la obra». -Se trata de aplicar los mismos recursos a dar créditos para emprendimientos productivos que tomen a desocupados-. De allí que los grupos piqueteros más duros salieran ayer a la calle nuevamente para otra vez, intentar alguna vía de negociación, que tuvo principio de ejecución anoche, al ser recibidos por el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.

El gobierno se pronunció, sobre que la bomba casera de relojería hecha detonar el sábado en Plaza de Mayo, tuvo el propósito de agredir al movimiento piquetero. Una obviedad, como si fuera grande la controversia, ordenó formar una comisión investigadora que será integrada con el aporte piquetero de dos abogados y dos damnificados por la explosión (hubo 27 heridos).

El acercamiento entre los sectores piqueteros más duros fue por un puente tendido por el gobierno en las primeras horas de la tarde, cuando envió un mensaje de conciliación, asegurando que su administración los va a acompañar «solidariamente hasta que consigan trabajo». Durante un discurso en la reinauguración de la fábrica Pirelli, Néstor Kirchner advirtió que hay sectores que quieren enfrentar «a argentinos contra argentinos». Y agregó: «Nos han querido dividir», pero «no van a encontrar en mí gestos de agravio para ningún hermano y hermana que lucha por sobrevivir, que lucha por trabajar», afirmó el Presidente.

Acusaciones

Sin embargo, una gruesa columna de manifestantes comenzó ayer a desplazarse, a partir de las 17.30, entre el Congreso y la Plaza de Mayo, en repudio al atentado sufrido el sábado, cuando se conmemoraban los dos años de la renuncia de Fernando de la Rúa. Una treintena de heridos dejó la explosión de una bomba casera, accionada por un sistema de relojería, provocando la reacción piquetera.

Alberto Fernández
, había dicho que las acusaciones de los sectores piqueteros duros contra el gobierno por la explosión era una «patraña» y una «desvergüenza». Por su parte el barbado jefe del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), Raúl Castells, había afirmado que el gobierno era «el autor ideológico» de la explosión. «Fue un autoatentado» -lo definió el piqueblando Luis D'Elía- que ayer se rectificó para señalar que «fue un accidente».

Más temprano el subsecretario General de la Presidencia, Carlos Kunkel, consideró que se trató de «un atentado» y responsabilizó a «los sectores de privilegio» por el hecho. Y apuntó que existen «sectores desplazados de la Policía Bonaerense que pudieran tener vinculación con sectores marginales de los piqueteros». Todo un derroche de imaginación verbal más que política.

Los jefes piqueteros
Castells (Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados; trotskista), Néstor Pitrola (Polo Obrero; trotskista) y Alberto Ibarra (Movimiento Territorial de Liberación; Partido Comunista), junto con la diputada de Izquierda Unida Vilma Ripoll, ingresaron hacia la noche al despacho de Parrilli.

Fueron recibidos por dos funcionarios del área de Seguridad de los ministerios del Interior y de Justicia y Seguridad,
Rafael Follonier y José María Campagnoli. Sin embargo Castells, Pitrola, Ibarra y Ripoll reclamaron ser recibidos por un funcionario de rango ministerial. Y se retiraron.

Estaban alcanzando la Plaza de Mayo cuando los llamaron.
Lograron su objetivo de encontrarse con un funcionario de gobierno cercano a Kirchner - Parrilli-, a quien le plantearon su repudio por la explosión de la bomba el sábado. Allí se acordó no sólo admitir que se trató de un atentado al sector piquetero que estaba manifestando sino que por orden de Kirchner se formó una comisión investigadora, a la que los piqueteros aportarán dos abogados y dos víctimas del atentado, para que la investigación no quede en un mero enunciado.

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