Piquetes en Capital son ya casi diarios
¿Pierden los piqueteros la iniciativa? Son un engendro del subsidio pero si siguen haciéndose odiosos ante la población cortando calles -como hicieron ayer de nuevo en la Capital-y habituándose a los despachos oficiales van a terminar licuados en la burocracia. Ayer, los piqueduros hicieron una molesta marcha por el centro porteño, quejándose de que alguien ligado al gobierno era el autor de un atentado con bomba que dejó 27 heridos en el acto del sábado. Bastó un llamado de la Casa de Gobierno para que Néstor Pitrola (trotskista), Alberto Ibarra (comunista), Raúl Castells (se dice socialista) acompañados de la activista Vilma Ripoll (socialista petardista) ingresasen en el despacho del secretario presidencial Oscar Parrilli. Salieron acordando que esa bomba fue un atentado, todo un hallazgo. Los piquetes en las ciudades son ya diarios y la tensión entre activistas es cada vez más grande, porque hoy el gobierno lanza el plan "manos a la obra", que transfiere planes Jefas/es a emprendimientos productivos y porque los planes que queden van a ser pagados con tarjeta magnética, una forma de cortar la relación clientelista en las ayudas a los más pobres.
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Alberto Fernández, había dicho que las acusaciones de los sectores piqueteros duros contra el gobierno por la explosión era una «patraña» y una «desvergüenza». Por su parte el barbado jefe del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), Raúl Castells, había afirmado que el gobierno era «el autor ideológico» de la explosión. «Fue un autoatentado» -lo definió el piqueblando Luis D'Elía- que ayer se rectificó para señalar que «fue un accidente».
Los jefes piqueteros Castells (Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados; trotskista), Néstor Pitrola (Polo Obrero; trotskista) y Alberto Ibarra (Movimiento Territorial de Liberación; Partido Comunista), junto con la diputada de Izquierda Unida Vilma Ripoll, ingresaron hacia la noche al despacho de Parrilli.
Fueron recibidos por dos funcionarios del área de Seguridad de los ministerios del Interior y de Justicia y Seguridad, Rafael Follonier y José María Campagnoli. Sin embargo Castells, Pitrola, Ibarra y Ripoll reclamaron ser recibidos por un funcionario de rango ministerial. Y se retiraron.
Estaban alcanzando la Plaza de Mayo cuando los llamaron. Lograron su objetivo de encontrarse con un funcionario de gobierno cercano a Kirchner - Parrilli-, a quien le plantearon su repudio por la explosión de la bomba el sábado. Allí se acordó no sólo admitir que se trató de un atentado al sector piquetero que estaba manifestando sino que por orden de Kirchner se formó una comisión investigadora, a la que los piqueteros aportarán dos abogados y dos víctimas del atentado, para que la investigación no quede en un mero enunciado.




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