El piquetero trotskista Néstor Pitrola es también hombre de pluma y brinda sus análisis de coyuntura en notas que firma (en otras se agazapa en seudónimos) para el periódico partidario «Prensa Obrera por un Partido Obrero». En la última entrega comenta con ánimo triunfal el exitoso megacorte de rutas en La Plata de hace dos semanas, que cree adelanta otros reclamos: como que aumente el gasto y se dejen de pagar deudas del Estado para alimentar más la dádiva para los burócratas piqueteros. Veamos ese comentario pitrolista:
Los casi 20 cortes de ruta en toda la provincia de Buenos Aires coronaron el plan de lucha que había empezado con la marcha de los 20.000 compañeros a La Plata. Su éxito fue total porque desafiaron los dispositivos represivos, las amenazas judiciales previas y las maniobras de las empresas ferroviarias, y se extendieron desde las 9 de la mañana hasta el fin de la jornada, como estaba previsto. La masividad de la medida en el Gran Buenos Aires permitió cortar por primera vez todo el puente del kilómetro 29, en La Matanza, un lugar más duro y conflictivo que el tradicional kilómetro 21; «subir» a la Panamericana a la altura de la 197, y cortar tres puntos de La Plata con miles y miles de compañeros. Sólo en el distribuidor platense, donde estuvo la cabecera, no había menos de 6.500 compañeros. Para esto, contingentes del Polo Obrero y del MTL pernoctaron en La Plata llegados desde distintos puntos, y más tarde se sumaron los demás, pero los cortes empezaron en el horario previsto. Los diarios titularon: «Sitio a La Plata».
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En el marco de ese «sitio», una delegación de 23 dirigentes piqueteros se reunió con la Secretaría de Empleo provincial y se logró un acuerdo por el que se reincorpora a una enorme cantidad de compañeros víctimas de errores en la carga de nombres, números de documento y proyectos; se tomarán los reemplazos de compañeros recibidos por el propio ministerio, se aceptarán las omisiones individuales en proyectos, se solucionará el gravísimo problema del interior bonaerense donde centenares de compañeros no cobran desde hace dos meses por responsabilidad de un funcionario ya despedido del ministerio...Y todos estos compañeros cobrarán en pagos complementarios la retroactividad de febrero.
¿Es un triunfo total? No, porque los proyectos presentados fuera de término (una parte menor del reclamo) no tienen garantía de aceptación. Es decir que Cafiero salvó su reempadronamiento, constituido en una excusa para una poda enorme que ahora tiene su epicentro en beneficiarios de las intendencias y otras organizaciones sociales.
La tesis del gobierno (Cafiero) provincial de que «ustedes reclaman por gente a la que no representan» fue aniquilada: allí estaban miles de familias despedidas, arriba de las rutas, mostrando la vigencia del movimiento piquetero para defender lo que costó sangre. Como en todo despido masivo que cambia el eje al movimiento hacia su defensa, la reincorporación refuerza la lucha futura por los objetivos incumplidos.
En un conurbano bonaerense en el que la desocupación no varió, aun cuando se redujo en las ciudades más pequeñas, es una injusticia flagrante este recorte con excusas administrativas. Los publicitados «dobles cobros», muertos o empleados estatales con curros organizados por los propios gobiernos son fondos que reclamamos para las familias desocupadas, para la juventud sin trabajo y sin estudio, para becas, para aumento del importe miserable de los planes, etcétera.
Claro que para todos estos objetivos hay que terminar con el aumento de los gastos en el aparato represivo integrado por las mafias que amparan el delito; hay que terminar con la deuda ficticia de miles de millones que el Banco Provincia le enchufó al Estado provincial para rescatar a los capitalistas que se hicieron la fiesta con las privatizaciones y los créditos del primer Estado provincial.
El no pago de la deuda externa y la ruptura con el FMI valen también para cada Estado provincial; en Buenos Aires necesitamos los fondos para las obras públicas masivas contra las inundaciones en La Matanza y en toda la provincia, para viviendas populares destinadas a millones de bonaerenses, para que Sasetru y todas las fábricas cerradas se pongan a funcionar bajo gestión obrera.
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