Si aún existen nostálgicos que anualmente evocan con emoción los días de la Revolución Libertadora que derrocó a Juan Domingo Perón en 1955, a partir de ahora también habrá actos recordatorios de quienes añoren aquellos gobiernos de Perón de los '40 y los '50, y la persecución desatada sobre todo lo que oliera a peronista. El viernes pasado, el «Club del '45», fogoneado por un duhaldista convicto y confeso, el diputado Hugo Toledo, presidente del PJ de Lomas de Zamora, rindió homenaje a Perón y Eva Perón en la quinta que ellos ocuparon en San Vicente y donde hoy funciona el Museo Histórico 17 de Octubre, lugar donde será levantado un mausoleo que albergará los restos del ex Presidente y su segunda esposa, aunque no haya pasado de ser por ahora un proyecto.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En la provincia de Buenos Aires, cuando falta poco más de un mes para las elecciones del domingo 23 de octubre, la disputa entre el sello oficial del PJ, cuya abanderada es Hilda «Chiche» Duhalde, y quienes se han replegado bajo las alas del kirchnerismo, con la senadora santacruceña Cristina Fernández al frente, es a cara de perro. Se trata de la sobrevivencia política de quienes han cifrado en el próximo resultado electoral la llave que dicen anticipará la suerte en 2007. De ahí que comience a subrayarse el carácter de « peronistas» de unos y el de «extraños» de otros. El duhaldismo repite incansablemente que el PJ son ellos; en cambio, el Frente para la Victoria es «otro partido».
En San Vicente se alineó una platea de 136 sillas frente a un módico escenario, que terminó siendo insuficiente. Cerca de 200 invitados fueron cubriendo el lugar, con una buena parte de nostálgicos octogenarios dispuestos al regodeo de recuerdos. Faltó Antonio Cafiero, cuya asistencia había asegurado Toledo. Quien abrió el fuego desde el estrado para la bienvenida fue la anfitriona, la intendente municipal Brígida Malacrida de Arcuri, siendo ella y su esposo Antonio duhaldistas de comunicación diaria.
Así pudieron todos enterarse de que estaba presente el ex presidente del Bloque de Diputados Rodolfo Decker; el ex senador por Catamarca y ex presidente de la Cámara de Diputados Duilio Brunello, y la ex senadora por la Capital Federal, Ana Carmen Macri. Fue esta última quien dijo que por primera vez haría pública una charla mantenida con el entonces arzobispo de La Plata, monseñor Antonio Plaza, mientras se encontraba presa en la cárcel de Olmos. El prelado le dijo que los autores de la quema de las iglesias en la ciudad de Buenos Aires -que se adjudicó al peronismo enfurecido después del bombardeo de la Plaza de Mayo y la Casa Rosada el 16 de junio del '55-habían sido once sicarios extranjeros contratados por la Revolución Libertadora.
Nadie lo puso en duda. Después de todo, Toledo había calentado el ambiente cuando se refirió «a la mal llamada Revolución Libertadora». Brunello recordó los intentos de golpe de Estado de hombres como Tomás Ducó -el actual estadio de Huracán se llama así-, Benjamín Menéndez y del jefe del Unionismo de la UCR, Miguel Angel Zavala Ortiz, «que terminó huyendo en uno de los aviones militares que ametrallaban a los civiles que corríamos por la Avenida de Mayo». Y contó que «Perón dijo que 'no somos de derecha ni de izquierda, somos de centro, para defender los intereses del país, que necesita nuestro equilibrio'».
Dejá tu comentario