23 de noviembre 2004 - 00:00

PJ: tras fría interna, Solá fortaleció el espacio propio

Cuando se pongan en juego las candidaturas a cargos electivos, el duhaldismo no estará solo. Enfrente estará Felipe Solá, flanqueado por sus soldados leales.
Cuando se pongan en juego las candidaturas a cargos electivos, el duhaldismo no estará solo. Enfrente estará Felipe Solá, flanqueado por sus soldados leales.
Pasó el ruido de la interna y, una vez más, Eduardo Duhalde fue coronado como jefe máximo del peronismo de Buenos Aires. Pero, a futuro, el ex presidente debe sortear obstáculos y espantar fantasmas para que nada ni nadie opaque su personalísimo dominio político.

La primaria del domingo fue un trámite sin votos ni urnas en el ámbito provincial, pero en los pueblos bosquejó tibiamente que en los próximos meses, cuando se ponga en juego el botín más fecundo -las candidaturas a cargos electivos-, el duhaldismo no estará solo.

Enfrente, con luces y sombras, estará Felipe Solá flanqueado por sus soldados leales, el felipismo puro; distintos aliados estratégicos como el platense Julio Alak y el matancero Alberto Balestrini; y, lo más temible para los cuarteles de Lomas de Zamora, Néstor Kirchner.

La amenaza, todavía en voz baja, partió ayer desde La Plata como efecto inmediato del mapa que trazó la interna peronista del último domingo. Según lo programó Solá a horas de partir a EE.UU., antes de fin de año, la amenaza trasmutará a un formato más sólido y belicoso.

El planteo felipista se sostiene sobre una serie de hechos, indiciosy proyecciones:

• La buena sintonía que lograron Solá y Kirchner en las últimas semanas surge, si perdura, como el dato más relevante. A tal grado de intimidad política llegaron el Presidente y el gobernador, que luego de un acto que compartieron en la localidad de Vedia días atrás, el bonaerense le hizo un examen a Kirchner sobre sus chances en la interna del PJ. Casi como un puntero, el Presidente preguntaba sobre los distritos donde los candidatos felipistas podían derrotar a los duhaldistas.Hacia adelante, según los felipistas, esa empatía tiene una significación mayor. Si no hay ruptura entre Duhalde y Kirchner -hecho poco probable- a la hora de negociar, el Presidente pulseará con Duhalde por los cargos nacionales, mientras Solá se dedicará a las cinchadas seccionales y distritales. Para eso, el resultado de la interna que pasó tiene especial valor para el felipismo porque comprobó que el duhaldismo no es imbatible.

• Hay un indicador menos especulativo: cuando en diciembre asuman las nuevas autoridades partidarias del PJ,
Solá y sus aliados ocuparán 12 de los 48 cargos del Consejo de partido. A pesar de que sólo uno -Alak- estará en la cima, pero el felipismo se quedará con un cuarto de los sillones peronistas. Pero los números mutan: si, como Duhalde quiere, se lleva de 4 a 5 la cantidad de delegados por las secciones, el poder relativo del gobernador se devaluará. De hecho, 7 de los 8 «quintos» que ingresarían a la mesa son duhaldistas. Dos casos: Alberto Descalzo por la Primera y Patricio García por la Cuarta. Sólo por la Quinta, ingresaría un felipista: Gastón Guarracino, funcionario de Solá, pero ladero del jefe de las 62 Organizaciones, Gerónimo Venegas. Por eso, en La Plata levantan el puño advirtiendo que no permitirán al duhaldismo introducir esa modificación y hasta amenazan con una renuncia masiva al Consejo si en el congreso del PJ previsto para diciembre, se modifica el número de representantes seccionales. «No pueden cambiar las reglas», se quejan.

• A partir de esto, aunque
Duhalde ganó, el felipismo hace un mapeo donde se apropia de una porción nada desdeñable del peronismo de la provincia. A veces cuenta aliados eventuales; otras agentes dobles; pero hay un núcleo de felipismo puro. En el repaso de escenarios, la Quinta -donde reina el eje Juan Garitovo-Alfredo Meckievi-y la Tercera, reducto duhaldista por excelencia, son los flancos más débiles del armado del gobernador. En el sur del conurbano, la presencia de Solá se reduce a La Matanza con Balestrini y a Berisso con Enrique Slezack. En la Quinta se agota en Guarracino y algún dirigente menor. En paralelo, el domingo floreció Rubén Sentís, ligado a Sergio Massa (ANSeS). En cambio, hay enlaces poderosos con la Primera: el referente más fuerte, que en La Plata cuentan como propio, es Raúl Othacehé, comandante de una mesa donde juegan Jorge Varela (Campana), Ricardo Delfino (Suipacha) y Enrique Salzmann (Marcos Paz). También surgen como aliados Mario Oporto en Morón, aunque ganó asociados a duhaldistas, y Marcelo Coronel, que destronó al chichista Oscar Di Landro en General Rodríguez. Otro pacto táctico de peso es el que selló en La Plata con Alak.

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