6 de diciembre 2002 - 00:00

PJ en guerra por lo que deja Roggero

El duhaldista Eduardo Camaño en persona inició un operativo secreto para reunificar el bloque PJ de Diputados, fracturado desde que los menemistas oficializaron una escudería propia, bautizada Azul y Blanca en homenaje a la boleta de Carlos Menem-Juan Carlos Romero.

En diálogo informal con delegados del peronismo de Anillaco, el reelecto jefe de la Cámara Baja aprovechó la antesala de la sesión preparatoria del miércoles -precisamente, cuando se le renovaron funciones- para sondear a Oscar González, Ricardo Quintela, Hugo Cettour y Roque Alvarez. Esta delegación se había acercado hasta el despacho de Camaño con la única intención de asegurarle que lo respaldarían por una nueva temporada. Nada más.

• Sorpresivo

«Sería bueno unir al bloque el 14 o el 15 de diciembre, para que Duhalde pueda terminar bien su mandato y el presidente que asuma el 25 de mayo tenga la situación encarrilada en este cuerpo», sorprendió Camaño a la comitiva menemista, después de agradecer los avales anunciados a su continuidad.

González, Quintela
y compañía escucharon con atención la inquietud duhaldista, pero apenas dejaron trascender que cualquier proceso de acercamiento de entrecasa -además de estar atado a la conciliación partidaria como condición sine qua non- dependerá de una reconsideración de la mesa de conducción de la bancada, que la semana que viene abandonará Humberto Roggero para convertirse en embajador en Roma.

El banco de suplentes del cordobés -en principio, se había combinado un triunvirato de reemplazo- ya se puso en movimiento, incluso se habla de conspiraciones. Este rumor generó una crisis entre los legisladores que mantienen pies y manos en el peronismo oficial (ver nota aparte).

A decir verdad, a los menemistas tampoco los conforta la idea de retornar y ser comandados por el trípode que prometieron el bonaerense José María Díaz Bancalari, el santafesino Jorge Obeid y el pampeano Manuel Baladrón. Se ilusionan con la utopía -llegado el caso- de encontrar una figura que no resulte conflictiva para las parcelas de este tire y afloje sin solución de continuidad. Por supuesto, reclamarían que se les otorguen butacas de primer nivel en la jerarquía a refaccionarse, siempre y cuando queden subsanados los problemas intestinos primero.

• Imposible

Ayer, González -titular de Azul y Blanco- salió a desmentir a este diario cualquier proceso de reconciliación en el PJ de Diputados. «Mientras no haya resolución del tema partidario, resulta imposible hablar de una cuestión semejante», se despachó de manera más que tajante el caudillo mediterráneo como si hablara delante de un micrófono.

En cuanto a las fechas propuestas por
Camaño para reencauzar a la tropa en un solo lote, resulta pertinente hacer algunas observaciones:

• El viernes 13, aparte de no ser apto para supersticiosos, está previsto un nuevo cónclave partidario, con la promesa de que no habrá exclusiones y que serviría para aliviar las turbulentas lidias que caracterizan la relación bilateral. Ahí, según lo que negocian oficialmente el mismo presidente de Diputados y Eduardo Bauzá, se daría certeza a las internas abiertas con comicios el domingo 2 de marzo. Respecto de otro de los puntos en litigio, que no se elijan en la misma jornada autoridades partidarias tal cual exigen los menemistas, Camaño se limitó a adelantar a sus colegas que «es una cuestión negociable».

• Tanto el 14 como el 15 de diciembre parecerían poco apropiadas por coincidir con un fin de semana, cuando los diputados se refugian en sus distritos o lugares de esparcimiento si no están de campaña. Por tratarse del día después del Congreso PJ de la supuesta concordia, las visitas recordaron que, a pocas horas de que el mismo Camaño encabezara un Congreso anti-Menem hace algo más de un mes, se rompió la bancada oficialista, lo cual dio forma al Azul y Blanco. Ahora Camaño vislumbra la posibilidad de resarcirse y lograr el efecto inverso, también a las 24 horas del acto central. Aunque todavía la operación está muy verde.

• Hay otro aspecto que alienta a Camaño a urgir un acuerdo de unidad. En este caso, de índole legislativa: el miércoles 18 el gobierno espera que se apruebe en Diputados el Presupuesto 2003. Una bancada oficialista en paz facilitaría números en la sesión programada para ese día y, por supuesto, resultaría una señal inmejorable a ojos del exterior. Todavía parece una misión difícil de alcanzar, aunque no imposible.

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