22 de marzo 2002 - 00:00

PJ, más rebelde: impone a Duhalde ajuste por salario

Los senadores del PJ están dispuestos a defender el ajuste de alquileres según el índice de variación de salarios y rechazar el CER -que lo fija de acuerdo con la fluctuación de precios al consumidor-. El bloque oficialista está muy molesto porque el gobierno le bajó el pulgar al discutido proyecto de José Luis Gioja de eliminar el CER, cuando se trata de viviendas únicas, y reemplazarlo por un nuevo índice, de impacto cero basado sobre la actualización salarial.

Gioja
, que logró la media sanción de la iniciativa hace ocho días en el recinto, explicó que le habían mandado al Ejecutivo la iniciativa dos semanas antes de la aprobación. « Nadie lo objetó, sobre todo porque estaba destinada a proteger a los propietarios de viviendas únicas», argumentó el jefe del bloque durante la reunión de bloque del miércoles. « No puede ser que ahora la congelen en Presupuesto y Hacienda de Diputados, por orden de Jorge Remes Lenicov», protestaron a coro, en un improvisado juramento colectivo a insistir con la medida. « Por qué no nos avisaron de esta cruzada?», bromeó.

Los tironeos con la Casa de Gobierno se están haciendo cada día más evidentes en este cuerpo donde no hay predominio de bonaerenses. A las abstenciones y votos disidentes que trascendieron durante el tratamiento de propuestas del duhaldismo, desde la misma salida de la convertibilidad hasta el pronunciamiento favorable a la abstención sobre los derechos humanos en Cuba, ahora se han abierto otros frentes y la tensión va creciendo:

• Aun cuando la mayoría del bloque está decidida a mantener la reforma laboral -fundamentalmente, para no afectar la seguridad jurídica y no comprometer al gobierno-, el gastronómico Luis Barrionuevo insiste en derogarla, según el dictamen que sacó la semana pasada de la Comisión de Trabajo.

Anteayer, no se avanzó en esta polémica (hay una estrategia de la conducción senatorial de enfriarla, además de que Gioja debió viajar de urgencia al interior por un accidente automovilístico que sufrió uno de sus hijos y se postergó la querella). Barrionuevo se puso bastante violento durante la habitual deliberación semanal de bancada. «Si no sacamos ya mismo la derogación, soy capaz de prender el ventilador y empezar a tirar mierda para todos lados», amenazó. Si bien nadie le siguió la corriente al gremialista, sobre todo porque la bonaerense Mabel Müller permaneció callada y el rionegrino Miguel Angel Pichetto -habitual delegado duhaldista en la Cámara alta-no estaba presente, todos entendieron que se refería a reflotar el escándalo por las supuestas coimas que rodeó la votación de la denominada ley Flamarique en 2000. Ni siquiera los que lograron la reelección en octubre y participaron de aquella votación desean aparecer «pegados» al affaire en los medios.

•Denuncia

Además, Barrionuevo dejó picando la variante de denunciar a quienes ahora se resisten silenciosamente a voltear la reforma, algo que juega a su favor: ningún legislador quisiera quedar «escrachado» ante la opinión pública por pronunciarse en favor de una norma salpicada de sospechadas, aunque el sindicalismo use esta excusa para esconder el verdadero objetivo de retrotraer la ley de contrato de trabajo a la década del '70.

• Los únicos que se animaron a oponerse delante de los micrófonos a cualquier cambio en las reglas de la vida laboral fueron los provinciales que, obviamente, no intervinieron en aquella votación de 2000. El neuquino Pedro Salvatori (MPN) y el renovador salteño Ricardo Gómez Diez se manifestaron en contra de las iniciativas que creen inseguridad jurídica.

• Hay bastante malestar en el PJ por palabras que se atribuyeron a
Duhalde en la última cumbre con gobernadores, en la que se habría referido a los senadores como si fueran una tropa. Algunas damas, por caso la sanluiseña Liliana Negre de Alonso y la salteña Sonia Escudero, patalearon: «No puede ser que se nos trate como levantamanos». Cristina de Kirchner aclaró que su marido no asistió a esa cita entre Nación y provincias, y, en consecuencia, no se sentía afectada. El pampeano Carlos Verna aprovechó para recordar que tampoco había ido Rubén Marín.

• A nivel doméstico subsisten otras peleas, por ejemplo, la referida a la reducción de comisiones. El entrerriano
Jorge Busti, que originalmente había acompañado la idea de Duhalde de borrar acuerdos, ahora defiende la continuidad de esa dependencia parlamentaria. Claro, ahora que la encabeza ya no le parece atinado repartir la aprobación de pliegos de diplomáticos, jueces y militares en las comisiones de Relaciones Exteriores, Justicia y Defensa, según el criterio que bajó Duhalde apenas se sentó en la banca por Buenos Aires. Acuerdos es garantía de imparcialidad, arguyó sin demasiado poder de convicción el ex gobernador mesopotámico.

Dado que no es el único que pone objeciones a las comisiones que deben quedar afuera del nuevo organigrama, los senadores sólo podrán avanzar con la disminución de dietas, la venta de inmuebles anexos al palacio y a la ex Caja de Ahorro, y la subasta del parque automotor, entre otras disposiciones, fogoneadas por la mendocina
Marita Perceval, el radical Gerardo Morales y el tucumano Pablo Walter (Fuerza Republicana), en la Comisión de Reestructuración.

El peronismo se juramentó a votar, después del receso de Semana Santa, la primera parte del ajuste en el Senado junto con la ratificación del último pacto fiscal firmado por el presidente designado y los gobernadores del oficialismo y la oposición. Este paquete más la supervivencia de la reforma laboral serían suficientes para presionar al Ejecutivo y lograr un cambio en el índice de ajuste de alquileres.

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