El peronismo del Congreso presentará hoy una acción de amparo para preservar las reservas del Banco Central, lo cual equivale a garantizar la convertibilidad. En la demanda, incluyen que el presidente de la Nación garantice «los medios de pago para el normal funcionamiento de la economía y la libre disposición de los salarios». Además, los principales hombres de Diputados y Senado desactivaron ayer, durante un almuerzo de trabajo, los amagues para discutir una nueva ley de acefalía promovida por el delasotismo y -en secreto-por Carlos Ruckauf.
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En cambio, insistieron en reclamar a Casa de Gobierno que prorrogue las ordinarias (a las 18.50 de la víspera, ingresó un proyecto de resolución en ese sentido con las firmas de Jorge Yoma y José Luis Gioja), algo que parece difícil si se tiene en cuenta que el Poder Ejecutivo convocó a extraordinarias desde la víspera y hasta el viernes 21, y con la promesa de consensuar el temario entre oficialismo y oposición. Los radicales insisten en que la prórroga de sesiones le corresponde sólo al presidente, según el artículo 99 de la Constitución, inciso 9, y en consecuencia la posición del PJ --pro-yecto de resolución mediante-es una mera expresión de deseos. En resumen, las resoluciones más importantes que tomaron la mesas de conducción de ambas alas parlamentarias -encabezadas por Humberto Roggero y José Luis Gioja, más Ramón Puerta y Eduardo Camaño-apuntan a sostener el mandato de Fernando de la Rúa y, aún cuando no lo apoyen, tampoco van a hacer nada para desestabilizar a Domingo Cavallo. Solamente la contumacia en derogar las facultades delegadas pareció apuntar a la cabeza del ministro. Oscar Lamberto se transformó en el más entusiasta promotor de hacer una movida en Tribunales para evitar que se toquen fondos del BCRA. Obviamente, desde la senadora duhaldista Mabel Müller hasta el diputado porteño Daniel Scioli aprobaron la iniciativa que se discutió en dependencias senatoriales.
Se privilegió, asimismo, la opinión de los economistas del Congreso, el propio Lamberto, los pampeanos Carlos Verna y Jorge Matzkin y el bonaerense Jorge Remes Lenicov.
Después de que comentaron que uno de los gobernadores había revelado -vía telefónica-que el Poder Ejecutivo estaba pensando en invitar al PJ a un próximo viaje a Washington, se entregaron a probar el arrollado de pollo con papas fritas, regado con agua, gaseosas y vino sanjuanino en dosis homeopáticas.
El cordobés Juan Carlos Maqueda desempolvó una propuesta que generó rispideces. «Creo que deberíamos incorporar al temario de extraordinarias la modificación de la ley de acefalía», planteó el vicepresidente del Senado, en alusión al proyecto de su coterráneo Eduardo Di Cola de montar un esquema de emergencia para reemplazar al presidente de turno con ley de lemas.
El salteño Marcelo López Arias saltó de la silla y, avalado por la mayoría de los comensales, subrayó que «no era oportuno» sacar el tema. Maqueda insistió en que la norma actual establece que el eventual reemplazante del primer mandatario debe ser consagrado por la Asamblea Legislativa. «Es un disparate mantener eso; la única legitimidad la puede dar el voto popular y, en consecuencia, hay que cambiar la ley», repitió.
Sólo encontró voces en contra. El menemista Ricardo Quintela, que anima la mesa del bloque de la Cámara baja, no promocionó su propio proyecto sobre sucesión presidencial, anterior al de Di Cola.
Entre la ensalada de frutas y el café, debatieron sin profundizar en el seguro de desempleo --tie-nen que cerrar el modo de financiarlo-y se juramentaron a aprobar el pacto fiscal Nación-Provincias en la primera sesión de tablas, posiblemente el miércoles que viene, a continuación del sorteo de duración de períodos senatoriales.
A la salida los peronistas se cruzaron en el ascensor con senadores radicales que venían de otro almuerzo. Venían de avanzar en la elección de autoridades que se elegirán hoy, a las 11 (el chubutense Carlos Maestro tiene grandes chances de convertirse en jefe de bloque, mientras el jujeño Gerardo Morales podría ser vice 1º del cuerpo). «Ustedes, ¿suben o bajan?», preguntó Gioja que, al igual que la mayoría iban a los pisos superiores. «Queremos subir, pero estamos bajando», sonrió con resignación Mario Losada.
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