PJ y piqueteros juntos en la "plaza K del sí"

Política

El número mágico es 70.000. Sólo si la multitud llega a esa cifra simbólica (lo eran, también, los millones que «asistían» a los actos de Juan Perón, cantidad espacialmente imposible), Néstor Kirchner saldrá al balcón de la Casa Rosada, brazos en alto, el atardecer del 25 de mayo.

Ese show -que durante el descanso en El Calafate, un viejo amigo y asesor susurró al oído del patagónico y éste habilitó con la certeza de que cuando quiera podrá abortarlo- entró en la etapa de los cálculos para que esa «plaza del sí» no fracase.

• Fantasías

Expertos en logística pasaron el dato: 70.000 es el número básico para garantizar un lleno total; la postal que alimentaría la mística oficial del «pueblo en la plaza» para respaldar al Presidente y, por qué no, para pedirle que acepte continuar más allá de 2007.

Más de uno fantasea, incluso, con que ese mitin tumultuoso se convierta en un cabildo abierto que remede aquella jornada histórica en que «la plaza» le pedía a
Eva Perón que acepte ser la candidata a vice de su marido. Evita, enferma, dijo que no. ¿Qué diría Kirchner?

Lo cierto es que en el gobierno y en sus periferias muchos empezaron a hacer cuentas en el aire sobre cómo lograr que se acerquen 70 mil aplaudidores a la Pirámide de Mayo el día que Kirchner celebre tres años como presidente y, quizá, oficialice su plan continuista.

• Nutrientes

De tres canteras políticas, siempre activas, se nutrirá la plaza del 25 de mayo:

• De la estructura histórica del PJ bonaerense, sobre todo del conurbano, que antes respondía a
Eduardo Duhalde y ahora -casi en pleno- se cuadra ante Néstor Kirchner. Tendrán, claro, que mejorar su performance: en 2002, la «plaza del sí» que montaron para el presidente interino juntó, apenas, 15 mil personas, tropiezo que dio argumento a los insidiosos para decir que había sido la «plaza del no sé». La ventaja relativa, ahora, es que los neokirchneristas deben sobreactuar su adhesión a Kirchner, y el festival del 25 de mayo será la ocasión oportuna para manifestar, en público y a los gritos, su pasión hacia el patagónico.

• De los grupos piqueteros oficialistas, como el FTV de
Luis D'Elía y Barrios de Pie de Jorge Ceballos, que en la actualidad manejan un ejército sino más numeroso, sin dudas, más organizado que el propio PJ bonaerense. D'Elía y Ceballos se jactan de controlar, cada uno, estructuras de más de 40 mil militantes. A su vez, Emilio Pérsico, del MTD Evita, fue construyendo una red también con amplia capacidad de movilización. Edgardo Depetri, de la CTA, también puede aportar algunas tropas al igual que los grupos de menor impacto como «Octubres», que amplían la capacidad de movilización de las tribus piqueteras del oficialismo que luego de recibir cargos de Kirchner deberán demostrar su adhesión absoluta al Presidente en las calles.

• De sectores laterales, como la UCR kirchnerista y otros partidos que podrían, ese día, declarar su fe hacia el patagónico. Este tercer bloque, a pesar de ser el que menos multitud puede aportar, es quizás interesante en términos políticos.
Kirchner festejaría, por caso, si ese 25 hay un contingente de «boinas blancas» debajo de una bandera de la UCR vitoreando su nombre.

Pero del cajón de arena al asfalto hay un trecho largo y accidentado. Y bien lo saben los armadores del gobierno y especialmente los operadores de «Compromiso K» -núcleo que comanda Carlos Zannini y ordena, desde las sombras, Rudy Ulloa Igor-, promotores del show del 25.

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