27 de febrero 2008 - 00:00

Pocos cartoneros, pero mucho caos

La Ciudad de Buenos Aires fue ayer un completo caos cuando desde el Obelisco y casi en simultáneo distintos grupos de cartoneros marcharon a la Jefatura de Gobierno porteña para reclamar por la restitución del Tren Blanco y en repudio al desalojo que la Policía Federal realizó el viernes pasado en asentamientos de la estación Belgrano, del ramal Retiro-Tigre.

Unos mil activistas utilizaron petardos y entonaron sus cánticos entre bombos y platillos, durante su caminata.

«La vida y el trabajo de los cartoneros no se negocian», fue el mensaje hostil que se pudo leer desde las banderas en posesión de los manifestantes.

Por otra parte, también se aglomeraron diversas cooperativas de viviendas que pugnaban por mejor presupuesto para la construcción de casas y tras el desalojo de un edificio que ocupaban 250 familias en el centro porteño.

La protesta central fue protagonizada minutos más tarde por el Movimiento de Trabajadores Excluidos, los Trabajadores Cartoneros del Tren Blanco y las Cooperativas Cartoneras de la Ciudad de Buenos Aires.

Los cartoneros pidieron que se removiera de su cargo al ministro de Medio Ambiente y Espacio Público, Juan Pablo Piccardo, porque -dicen- se incumplió en todo lo pactado con el ministerio desde el 10 de diciembre. Aluden a que se debe cumplir la Ley 992, que consagra el derecho al trabajo de los recuperadores urbanos y los incorpora al Servicio Público de Higiene Urbana, institucionalizando su fuente de trabajo.

«El gobierno nacional corta el Tren Blanco, para generarle un problema a Macri, y los únicos perjudicados terminan siendo los cartoneros. Son rehenes de una disputa política entre los dos gobiernos», fue el análisis del diputado del ARI disidente, Eduardo Macaluse, quien participó de la protesta frente a la Catedral.

«Una manera de solucionar el deambular de los cartoneros por la Ciudad es impulsando la idea de los centros verdes, para que puedan trabajar allí», indicó Macaluse, acompañado de la diputada porteña Liliana Parada.

  • Casrtelón

    Un dato curioso se dio al momento de las explicaciones que los cartoneros efectuaban: un grupo de no más de cuatro personas desplegó un cartel enorme, en donde pedían por la derogación de los códigos represivos.

    La bandera estaba firmada por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales, que aprovechó sorpresivamente una marcha de recicladores para protestar por su discriminación.

    A pesar de estar protestando, los grupos de activistasno perdieron el tiempo y pudieron tambiénvender chipás, garrapiñadas y otros snacks. Mientras tanto, los niños y adolescentes que habían acompañado a sus padres a la manifestación aprovecharon para resguardarse del sol y de la elevada temperatura, utilizando las escalinatas de la Catedral para sentarse y compartir algunas gaseosas.

    El Polo Obrero, organización que había ido a apoyar la primera marcha que saliera desde el Obelisco y la cual reclamaba por mayor presupuesto para la construcción de casas, se adhirió luego a los activistas del Tren Blanco.

    Por ese espacio se pudo ver en la marcha al ex candidato a jefe de Gobierno en las pasadas elecciones por el siempre polémico Partido Obrero, Marcelo Ramal.

    Se sumaron también integrantes de Barrios de Pie, quienes llegaron desde distintos puntos del conurbano bonaerense.
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