A partir de hoy, para presenciar las sesiones públicas de la Legislatura porteña se deberá contar con una entrada especial que podrá conseguirse a través de los diputados. Estos contarán solamente con dos entradas cada uno, para 120 visitantes en total.
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La Legislatura decidió ayer restringir la asistencia de público a las sesiones ordinarias de los jueves, pero, como recordando viejas costumbres que se atribuían al ex Honorable Concejo Deliberante, comenzó ayer el canje de entradas.
La medida se dispuso para evitar desbordes en el recinto como los que ocurrieron entre diputados y sindicalistas de subterráneos, el martes, cuando hubo un cruce de agresiones que terminó con las barras arrojando botellas y monedas y frustrando así la sesión. El debate se retomará hoy, y los gremialistas y militantes de la izquierda tienen previsto apostarse en la entrada del edificio para resistir el veto de Aníbal Ibarra a una ley que imponía bajar la jornada laboral de 8 a 6 horas a los empleados de subtes, tema de la sesión. «Ustedes van a lograr que tengamos que salir en helicóptero», refutó Marta Oyhanarte a sus pares durante la reunión de Labor Parlamentaria en que se discutió alborotadamente, durante cuatro horas, la nueva disposición. Los bloques se enfrentaron entre los de izquierda y el ARI -defensores de la ley en cuestión de la admisión irrestrictay el resto.
Generoso, el peronismo decidió ceder sus entradas, 32, a los trabajadores del subte para que puedan ingresar en la platea baja del recinto -la única que está habilitada-, junto con los que consigan el pase que repartirá Izquierda Unida (4 entradas), Jorge Altamira (2) y el ARI (10), entre otros benefactores. El ucedeísta Julio Crespo Campos, quien el día anterior amenazó a la tribuna con tirarles con una silla y recibió luego un botellazo, reflexionó ante esa posibilidad: «Yo también les doy mis entradas, pero se las vendo», espetó con ironía. La reunión estuvo peleada, al punto que Lía Méndez (P. Humanista) se negó a limitar la concurrencia, porque «los que asisten son ciudadanos» y dijo que «la violencia se genera desde las leyes». Al cruce le salió Jorge Mercado con que «ustedes blanquean usurpaciones violentas», y Crespo Campos, en sintonía, pidió a Altamira -quien al defender el acceso libre al recinto habló del FMI-que explicara «cómo mataron a 30.000 chinos usando tanques en la China Comunista».
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