Lula Da Silva, Raúl Alfonsín, Aníbal Ibarra, Jorge Lanata, Víctor De Gennaro, Horacio Verbitsky, Elisa Carrió, Néstor Kirchner, Leopoldo Moreau, Alicia Castro y Luis Zamora.
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Comentaban ayer que Daniel Scioli comienza a dudar de haberle dado el «sí» como vice a la candidatura de Néstor Kirchner. Duda por la reacción muy fuerte de la línea Menem que lo vio nacer donde toleraban en Turismo y Deporte su préstamo a Adolfo Rodríguez Saá, primero, y a Eduardo Duhalde, después. Además, como apenas bajado de sus aspiraciones en la Capital Federal el duhaldismo lanzó para candidato a jefe de la Ciudad a Roberto Lavagna, el ex deportista se siente un poco manipulado porque el actual ministro de Economía nunca quiso arriesgar junto a Kirchner, pero alegremente le gustaría jugar ahora a la política en el distrito capita-lino. Lavagna tiene escasas chances en el electorado más analista del voto del país -sobre todo si están ya en carrera Mauricio Macri y Aníbal Ibarra-, pero presentarse y que no lo voten es de mucho menor efecto incinerante para la política futura que perder con el santacruceño y para colmo quedar pegado a sus ideas, bastante estrambóticas.
Pero si Scioli duda, la izquierda directamente está por volverse paranoica en la Argentina. Al único, entre todas las divisiones del sector, que querían era a Luis Zamora con un respetable porcentual de votos equivalente al de Elisa Carrió. Pero se bajó de la puja electoral. Aunque no creen en Kirchner, por su izquierdismo de última generación, podían votarlo para no desperdiciar el sufragio encolumnado siempre contra la libre empresa, Fondo Monetario, Carlos Menem, empresas, Fuerzas Armadas, iniciativa privada, etcétera. Pero el ingreso de Scioli en la fórmula los desconcierta.
Es probable que Scioli le agregue más votos moderados a Kirchner que izquierdistas que pierda. Pero para los idolatradores de Fidel Castro votar es un drama si las otras alternativas para ellos son los miniemprendimientos electorales de izquierda o una figura como Elisa Carrió que circula con un crucifijo en la mano y se aleja de socialistas con sólo que hablen de aborto.
Para colmo la izquierda criolla -en todas sus variantes- viene también en estos días del durísimo golpe y la enorme desilusión con la política realista, pro Fondo Monetario, libre empresa y más racionalidad con total libertad económica de Lula Da Silva en Brasil. No optar por lo poco que le queda sería como colgarse y buscar mezclarse, con el ejemplo de Luis Zamora para evitar golpes electorales adversos, del voto en blanco y anulado. Sienten que es poco después de tener milicia financiada por el gobierno en las calles (sector de piqueteros más ultras).
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