19 de octubre 2005 - 00:00

Prefiere Macri caminatas de cierre, no actos

Mauricio Macri cumplió ayer con su proyecto de hacercierres en pequeñas reuniones y evitar los actos demasas de sus adversarios del oficialismo. Esta vez estuvoen el Senado, invitado por periodistas.
Mauricio Macri cumplió ayer con su proyecto de hacer cierres en pequeñas reuniones y evitar los actos de masas de sus adversarios del oficialismo. Esta vez estuvo en el Senado, invitado por periodistas.
Aunque ayer seguía deliberando el equipo de campaña, el macrismo definía que, a modo de conclusión de los actos proselitistas, montará varios escenarios mañana.

No habrá un acto tradicional para la finalización de la temporada electoral, sino varios, de corte vecinal, en la Ciudad de Buenos Aires. Así lo pedía Mauricio Macri ayer, como cierre de su campaña, con una consigna que confundió a los organizadores: «debemos estar en aquellos lugares de la ciudad que consideremos emblemáticos de nuestra campaña».

Con esa idea se pusieron a hacer una lista los jefes de esas materias, es decir, el vicepresidente de Compromiso para el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta (h), y el peronista Cristian Ritondo.

La lista de barrios superaba anoche los 15, de los 47 que tiene la Ciudad de Buenos Aires, por lo que la selección final quedaba al gusto del principal candidato.

De ese modo Ritondo perdía con su propuesta de asado al mediodía bajo el sol, pero se conformaba con la promesa de que Macri repetiría recorridas por las zonas que domina ese peronista, como las circunscripciones 21, 22 y 23 que atraviesan Mataderos, Villa Lugano y Pompeya y además la tercera en Barracas.

Sin duda, es en esa geografía populosa de la Capital Federal donde se concentra parte sustancial del voto peronista porteño. Por eso allí también buscó el voto durante su campaña -y lo repetirá hoy también- el gobierno, para aumentar las chances de Rafael Bielsa. Basta mirar los resultados de la elección de 2003, cuando desde esas barriadas revirtieron los porcentajes que en la primera ronda electoral había obtenido Macri, luego derribado por Aníbal Ibarra en su postulación a jefe de Gobierno.

• Consenso

Por otra parte, el macrismo quiere «continuar como hasta ahora», es decir, presentando propuestas ante núcleos de vecinos, y sin escenarios multitudinarios. Al menos, anoche ése era el consenso de una agenda que variará de acuerdo a cómo le impacte el discurso del oficialismo de ayer y hoy el de su otra rival, Elisa Carrió, quien tiene prevista su arenga final en un teatro porteño.

Ayer,
Macri festejó el premio que una revista legislativa otorgó a Ritondo y a dos candidatos de sus boletas, Silvia Majdalani y Diego Santilli. Ocurrió en la Legislatura porteña, cuando los tres recibieron una plaqueta alusiva por haber sido los más votados (nunca se sabe bien quiénes optan en esas instancias) por su mejor labor. La ceremonia permitió a los legisladores cantar la marcha peronista en los salones de la Legislatura, donde el macrismo y el kirchnerismo pelean la primera minoría voto a voto en la actualidad.

El candidato del PRO además difundió por la tarde sus propuestas sobre empleo en el barrio de La Boca y a la noche se daba cita con una de sus principales obsesiones: la cuenta de fiscales generales, a los que esperaba para aleccionar en la cobertura de los comicios del domingo,
donde no quiere que ningún detalle sobre la emisión de los sufragios se le escape a esa troupe de 9.000 adherentes que le prometen no levantarse de las mesas de votación hasta que se termine el conteo.

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