20 de noviembre 2000 - 00:00

Preocupa a Carlos Alvarez el manejo de fondos en la Legislatura bonaerense

Carlos Chacho Álvarez analizará hoy un escándalo doméstico por manejo de «cajas» que, cada día, se emparenta más con la cruzada que el ex vicepresidente quiso librar en el Senado, y que amenaza con estallarle en su propia cara, en el distrito electoralmente más importante del país.

En un aparte del habitual almuerzo de los martes en la Casa del Frente, Alvarez debatirá con Juan Pablo Cafiero y Rodolfo Rodil sobre la situación del Frepaso en la Legislatura bonaerense, donde -a ojos chachistas-se repite la puja entre la nueva y la vieja política pero en la tropa frepasista.

Chacho
no quiere que Alejandro Mosquera, el ex presidente y actual vice de la Cámara de Diputados local, quede ratificado esta semana como el único negociador con el justicialismo y el radicalismo.

Mosquera
se trasformó en el hombre clave en la convivencia parlamentaria, ya que, además de tener la firma con-junta sobre la administración de la «caja» con el jefe del cuerpo, el radical Francisco Ferro, está en condiciones de bloquear la prórroga del actual presupuesto legislativo que pidió la UCR para equilibrar la situación financiera. Por si fuera poco, se trasformó en el « tapón» -siempre a criterio chachista-del proceso de trasparencia que exigen los frepasistas « buenos» como Guillermo Oliver, que quedaron marginados del reparto de beneficios en los períodos recientes.

Por eso, Chacho necesita encontrar la forma de depurar su fuerza, antes de que la crisis comience a afectarlo. La disputa que tanto le preocupa está focalizada en algunos aspectos insoslayables, a saber:

· el presupuesto vigente de $ 108 millones es controlado íntegramente por las autoridades de la Cámara (obviamente, con Mosquera a la cabeza):
· a espaldas de este último, radicales y peronistas acordaron para 2001 bajar a $ 98 millones y descentralizarlo, haciendo responsable a cada legislador por los gastos en subsidios y becas;
· a regañadientes,
Mosquera aceptó esa disminución de $ 10 millones, a cambio de que la fiscalización permanezca en la cúpula;
· ofreció, asimismo, una alternativa a mitad de camino, casi salomónica, que consiste en fijar el presupuesto del cuerpo en $ 104 millones, con $ 98 millones supervisados por los 92 diputados provinciales, tal cual quieren UCR y PJ, y el resto -6 millones-por la conducción de la Legislatura;
· las contraofertas de
Mosquera servirían para «desahogar» a Ferro y permitirle la prórroga al presupuesto 2000 que, por ahora, le niega el frepasista.

No es el único conflicto que debe sortear el chachismo. Aldo San Pedro, firme candidato a presidir la Cámara baja a partir del 10 de diciembre, ya hizo saber que, si le quitan atribuciones, no está dispuesto a asumir ningún cargo. San Pedro surgió como prenda de paz, luego de que Mosquera fuera vetado por Alvarez y compañía por la mala fama que le endilgaron en el Frepaso y en los diarios.

Como si faltaran conflictos, Oliver puso al borde de la fractura a la «entente» opositora en Buenos Aires y del infarto a los presentes, tras pedir en la última sesión el tratamiento sobre tablas de un proyecto que habilita la publicación de gastos en Internet. Para salir del paso, los radicales recordaron que disponían de una iniciativa propia para controlar gastos, más eficientemente, por cierto.

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