31 de marzo 2004 - 00:00

Presidente contra las trabas

Néstor Kirchner avanzó ayer en la fraseología de gobierno al inaugurar en la localidad de Moreno una versión mansa del peronista «Cinco por Uno» que dice «Por cada traba, diez esfuerzos». Traba quiere decir impedimento, aunque en las rutas de acceso a Moreno esa palabra tiene un uso menos digno, casi soez.

El Presidente se quejó en el palco que compartió con Felipe Solá y su hermana Alicia de que su administración es víctima diaria de diversas presiones. El mandatario señaló que frente a esa situación debe afrontar una «tarea permanente de persuasión» para que esos grupos «entiendan que hay que hacer un país con todos» y pidió ayuda al pueblo para lograr ese objetivo.

No identificó a ninguno de los sectores que lo presionan, pese a que firmó un decreto que lo fuerza a informarle al público de todas las reuniones que mantiene con sectores de interés.

«Es muy importante sentir que hay un pueblo que está presente porque les puedo asegurar que en la diaria hay que soportar permanentemente presiones de todo tipo, de muchos que no quieren cambiar las cosas, que quieren que las cosas sigan siendo iguales»
, dijo el Presidente sin destinatario preciso.

En el breve discurso, Kirchner dijo que al gobierno «le ponen trabas» y pidió al pueblo que lo ayude «mucho», porque es con ese apoyo con el que «vamos a poder transitar fuertemente el camino hacia un mejor mañana, que es lo que pretendemos. Nos ponen trabas. No importa. Por cada traba, diez esfuerzos más para poder vencerlas», arengó.

«Es fácil trabar
-continuó-. Lo difícil es construir. Yo me juego a construir», enfatizó.

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