Un grupo de punteros frepasistas de la Capital Federal le ofrecerán hoy a Aníbal Ibarra la conducción de un acto que presume de multitudinario, para colocar al jefe de Gobierno porteño con todo el mando del Frente Grande de la Capital. El grupo de funcionarios de la Ciudad más cercano a Ibarra, quiere también reunir a toda la planta frepasista de la Capital y una numerosa claque de acólitos para que el jefe porteño reafirme su idea de fortalecer la estructura partidaria, en respuesta a la crisis que desató la renuncia vicepresidencial.
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La movida aparece en medio de la reclusión de Carlos Chacho Alvarez y con la consigna «más partido», en oposición al ex vicepresidente, que se dedica ahora a conciliar un movimiento apolítico vía Internet no apto para funcionarios.
El calendario será el primer tropiezo para que Ibarra esté dispuesto a subirse a la tarima en su honor, ya que hoy tendrá sobre su escritorio dos citas encontradas: para la misma fecha se planifica un congreso del Frente Grande que tiene como temario discutir el rumbo de la agrupación dentro de la Alianza. A esa reunión quieren que Ibarra «se dedique exclusivamente a hablar de políticas», un veto anticipado para privarlo a hablar de su gestión. Crujidos
En la Capital, lo que el ibarrismo llama «la familia», es decir, el entorno íntimo de Chacho con Darío Alessandro a su lado, hizo crujir la relación entre el jefe de Gobierno de la Ciudad y el ex vice-presidente. De Ibarra dicen que «está enfrascado en hablar de su gestión y aquí hay que definir otras cosas», murmura la mesa frentista, encargada de preparar ese congreso que integran, además del diputado nacional ladero de Alvarez, Liliana Chiernajowsky (subsecretaria de Gabinete de Ibarra), Abel Fatala (secretario de Obras Públicas de Ibarra) y la legisladora Irma Parentella, entre otros de ese núcleo.
Los ibarristas, los compenetrados en la carrera de su jefe de la Capital, fomentan el acto más que el Congreso y aseguran estar «esperando que a Chacho se le pase el metejón y vuelva, es como los adolescentes con una chica, después regresan a la casa», dicen los dirigentes que acompañan a Ibarra en su idea de fortalecer la estructura partidaria y pensando que Alvarez en cualquier momento desistirá de crear esa ONG. Después de todo, reflexionan, que «nadie puede acompañar a otro a un lugar donde le dicen vos no vengas», ya que el movimientismo que quiere hacer Alvarez excluye en sus mandamientos a las personas que tengan aspiraciones de cargos públicos. Por eso, el ibarrismo quiere demostrar la capacidad de convocatoria del jefe de la Ciudad y reunir el 15 de diciembre a todos los acólitos porteños y que Ibarra hable en su carácter de cacique del Frente Grande de la Capital. «Será en un lugar abierto y grande, puede ser en La Boca, no en la cancha», diagraman.
Confían los organizadores de ese encuentro, que pilotea el legislador de la Ciudad Ariel Schifrin, que «todo el Frepaso piensa lo mismo que Ibarra, pero nadie se atreve a decírselo a Chacho, nadie se anima a decirle que no entiende todavía lo del movimiento».
Quieren que Alvarez abandone esa idea porque «es necesario que Chacho vuelva a ponerse al frente del partido». Temen que el acelerador en los tiempos de jefe de la Ciudad lo lleve a quedarse «en absoluta soledad».
Meditación
Ibarra está dispuesto a que se celebre ese Congreso partidario, mientras medita la oportunidad de un acto en la Capital. El poco diálogo telefónico que mantiene con Alvarez no le da todavía la pauta de cuál es el mejor momento para un debut fuera del palacio municipal. «La interna Ibarra-Chacho no existe, es una necesidad de los que quieren un partido chiquito y no se atreven a ser dirigentes políticos de una fuerza en crecimiento, no tiene ninguna lógica», sugiere Schifrin, que no cree que Alvarez acepte la invitación al acto de «afirmación partidaria», como lo bautizaron.
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