22 de noviembre 2004 - 00:00

Previsible: Duhalde sin urnas ganó en PJ

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
En calma y con su clásico encanto folklórico limitado a un puñado de chacras, el peronismo de Buenos Aires eligió ayer, casi sin computar votos, a su conducción provincial.
A pesar de que no llegará a asumir el cargo,
Eduardo Duhalde fue ratificado como jefe de esa tropa.

En la cima, la interna no ofreció estridencias, por lo que el atractivo se acotó a las pulseadas locales. En ese aspecto, el mapeo global mostró triunfos duhaldistas, pero, a su vez, el debut de un eje opositor que ensalza a Felipe Solá como su referente.

Así y todo, cuando el 3 de diciembre asuma la nueva cúpula del PJ bonaerense, el felipismo sólo filtrará un aliado: al platense Julio Alak que, hasta ahora, tiene garantizado el tercer escalón en la línea de sucesión, detrás de José María Díaz Bancalari y de Hugo Curto.

Esa ceremonia de jura podría ser coronada con un discurso de Duhalde en -otra- despedida de la política vernácula. Ahora, el ex presidente, que varias veces prometió su retiro, estableció como fecha de su jubilación el fin de su funciones en el Mercosur.

Si su objetivo es un descanso sin barullo, la interna de ayer le deparó buenas y malas noticias. A favor puede computar que, en su mayoría, los consejeros proclamados casi sin votos lo veneran. En contra, el surgimiento de un incipiente felipismo en la provincia.

• Panorama

En detalle, los comicios dejaron algunos datos para anotar: la derrota -con gusto a despedida-de un cacique histórico, la reaparición de un apellido clásico o el reacomodo de un áspero tironeo seccional. También, una vez más, se comprobó el axioma sobre la invulnerabilidad de los intendentes.

Nombre por nombre, veamos el panorama que dejó la interna de ayer:

• Horacio Román patinó en Morón frente a Mario Oporto y entró en una pendiente que parece irreversible. Esa derrota aleja la posibilidad de que, en 2005, Román pueda repetir como senador provincial, despacho desde el cual consolidó su poder en los últimos 15 años. El senador perdió 50% a 45% ante una alianza encabezada por Oporto a la que se sumaron Juan Zabaleta y Marina Cassese.

• Sebastián Galmarini, hijo del «Pato» y de Marcela Durrieu, ganó en San Isidro y volvió a instalar el apellido en la cima del PJ. Tiene un valor agregado ese retorno: desplazó a los 'Cafieritos', nietos de Antonio Cafiero que aspiraban a quedarse con la jefatura del peronismo de ese distrito. Terminaron terceros.

• En La Matanza,
Alberto Balestrini se quedó con 88%, Marcelo Coronel apabulló a su antecesor Oscar Di Landro en General Rodríguez, Enrique Slezack batió a Néstor Juzwa en Berisso, el felipista Carlos Selva ganó en Mercedes y Jesús Cariglino se impuso en Malvinas Argentinas. Eso demuestra lo complicado que resulta combatir a un intendente en funciones.

• La Cuarta Sección, noroeste bonaerense, era el escenario más caliente de la puja Duhalde-Solá. De cuatro distritos, el duhaldismo -vía
Julián Domínguez-se quedó con tres. El más importante, Junín, donde Henestrosa, esponsoreado por el ministro de Gobierno de Solá, Florencio Randazzo, cayó por un puñado de votos antes «las Mirtas»: Cure y Rubini.

• Fue menos ácido el duelohistórico entre Díaz Bancalari y el felipista
Eduardo Di Rocco. En Ramallo ganó el dirroquismo; y en los otros, Areco y Pergamino, los históricos rivales fueron aliados.

• Quien no tuvo suerte, ni de la mano de
Carlos Tevez, fue Marisa Fassi, cuñada del jugador de Boca. Perdió ante Cristina Rasquetti en Cañuelas. Tampoco fue venturoso el debut de Dante Dovena en la interna del PJ: su candidato, Dodero, perdió en Esteban Echeverría. Pero igual se quedó con la minoría.

• Se produjeron algunos regresos con gusto a última oportunidad.
Adalberto Del Negro en Ensenada y Enrique Salzman en Marcos Paz. Derrotados en las generales de 2003, ambos jefes pudieron ratificar el control partidario para, en 2005, buscar su revancha.

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