Previsible: el triunfo generó tironeos en PJ
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GRUPO CONURBANO.
Tiene su nominado para quedarse con el mando de la cámara: Osvaldo Mércuri. Baldomero «Cacho» Alvarez y Eduardo Bustos, entre otros, lo escoltan para que el «Pelado» tenga un aterrizaje sin sobresaltos en el cargo. «No se discute: la presidencia es mía», tranquiliza Mércuri a los suyos que lo cuentan confiados de la seguridad de su capitán. El «Pelado» mandó en el cuerpo entre 1989 y 1997 y para el duhaldismo del conurbano -desde el domingo nadie se anima a pronunciar otro gentilicio político en Buenos Aires-está tan claro el reparto que ni miran la jefatura del bloque que hoy ocupa Juan Garivoto, con quien tienen simpatía.
GRUPO INTERIOR. Este clan quiere discutir todo. Lo integran dirigentes del interior -los ministros Julián Domínguez y Haroldo Lebed, los diputados Randazzo, Laso, Meckievi y Díaz Bancalari (es nacional pero juega por elevación)- que se adueñaron del buen triunfo que el PJ logró en territorios históricamente radicales, como la Cuarta Sección donde le robaron 13 municipios al radicalismo. Tienen un candidato para la Cámara: Isidoro Laso y su hombre para el bloque: Carlos «Laucha» Díaz, que la manejó esa oficina en la era Mércuri.
GRUPO CAPITAL. Lo ordena el intendente de La Plata, Julio Alak, que el domingo logró una victoria histórica: manoteó para el PJ los seis diputados que estaban en juego. Montado en ese resultado, Alak reclama huecos en el reparto provincial del poder peronista. Va por la presidencia del bloque donde quiere ubicar a Carlos Bonicato. «Metimos los 6 diputados, nos merecemos el lugar», presiona Alak. Los otros, sus rivales en la cinchada de tres, le piden calma.




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