Primer round Macri-Kirchner (aunque éste recibió a Boca)

Política

Con la misma velocidad con que se arman los planes de una futura presidencia de Cristina de Kirchner, con danza de nombres de ministros incluida, ayer comenzó a delinearse la «jubilación» de su marido. El primero que se atrevió a especular sobre la nueva vida del «primer caballero», como ya se autodenomina el Presidente, fue Alberto Balestrini. «El tendría todo el derecho del mundo de presentarse para la reelección , pero ya venía anticipando que estaba muy cansado », dijo el presidente de la Cámara de Diputados.

Pero le reservaron, al mismo tiempo, un lugar que Kirchner, siendo presidente, nunca quiso ocupar: la presidencia del Partido Justicialista. «Se va a dedicar a reconstruir el movimiento nacional y popular, cuyo eje central sigue siendo el peronismo», le auguró. Un poco más tarde, el propio Kirchner lo relativizó: « Después del 10 de diciembre trabajaré como un hombre común», lo que presume que volverá a dedicarse a su tarea de abogado en Santa Cruz.

  • Campaña

    Ayer, la Casa de Gobierno volvió a ser el centro de campaña de Cristina. Arrancaron los anuncios de obras del día -cumpliendo con esa fascinación que recorrió los cuatro años de Kirchner por la firma de convenios con gobernadores, municipios, entes u organismos- con un acto para la intendencia de Ezeiza.

    Kirchner comenzó la campaña: «En la Argentina la profundización del cambio viene de la mano de una mujer, que no tengan ninguna duda, va a hacer muchísimo mejor gobierno que el que nos tocó asumir hasta ahora», dijo y desgranó luego frases como «ella busca consolidar las políticas fundacionales» o « seguir mejorando la calidad institucional del país».

    En ese primer acto del día no estuvo Cristina, como sí había sucedido el lunes pasado. Pero sí lo siguieron Felipe Solá y Julio De Vido, que en los planes que circulan por los pasillos de la Rosada no aparece para el nuevo gabinete, como se esperaba, el secretario de Obras Públicas José López -siempre en esos actos con anuncios-, Carlos Zannini y, obviamente, el beneficiado de la jornada, el intendente de Ezeiza, Alejandro Granados.

    En el discurso formal de Kirchner, es decir, fuera de la improvisación,hubo una sola referencia a Cristina: «La decisión que hemos tomado de que en las elecciones del 28 de octubre vayamos con Cristina como nuestra candidata a presidenta tiende a consolidar las políticas fundacionales que hemos tenido en esta etapa», dijo en el Salón Sur.

    Por la tarde, siguió el segundo anuncio de obras del día, esta vez, para Río Cuarto, obviamente con intendente presente, como se acostumbra, pero arrancó sin Cristina, ya ocupada en tareas más estratégicas.

    Contento con la repercusión internacional del anuncio de la candidatura -los diarios en España la compararon con Eva Perón-, no hubo demasiadas referencias a su esposa en los mensajes presidenciales de ayer, aunque sí golpes de efecto.

    «Leíamos con Cristina que decían que en los problemas en América latina se valoriza más el discurso del fracaso que el del éxito. No vale la pena seguir con el discurso del fracaso porque eso aventura males para los argentinos», dijo Kirchner, «se vienen tiempos de buenas noticias para la Argentina».

    Volvió entonces con la discusión sobre la buena o mala memoria de los argentinos que tanto gusta en la Rosada: «Si nos toca seguir construyendo la Argentina, queremos que el pueblo tenga mucha memoria y valorice las realizaciones y no el discurso del fracaso». La paciencia de los cordobeses tuvo entonces su premio: al final, durante los aplausos, se abrió la puerta que comunica con la reservada área presidencial y apareció Cristina para las fotos, besos y más aplausos.
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