11 de marzo 2020 - 00:00

Procuración: Gobierno envió pliego de Rafecas

La designación del juez como jefe de fiscales intenta sanear el hueco que dejó la renuncia de la kirchnerista Alejandra Gils Carbó y olvidar el frustrante intento macrista de ubicar allí a Inés Weinberg de Roca, bloqueada por peronistas y cristinistas. Juntos por el Cambio, clave para los dos tercios.

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El Gobierno envió ayer al Senado el pliego que designa como procurador general -jefe de fiscales- al juez Daniel Rafecas, trámite que tomará estado parlamentario mañana, en la sesión donde se discutirán los cambios suaves a las jubilaciones de magistrados y servicio diplomático. La puja ahora se trasladará a la comisión de Acuerdos, donde el candidato deberá convencer a Juntos por el Cambio, principal bloque opositor y clave para conseguir los dos tercios necesarios -48 votos- que necesita el cargo, siempre y cuando el pleno de la Cámara alta esté presente en su totalidad en el recinto.

A través del pliego, el Ejecutivo argumentó que “se recibieron presentaciones de instituciones y organizaciones no gubernamentales, universidades, colegios y asociaciones de profesionales del quehacer judicial y académico, de los derechos humanos, gremiales, sindicales y sociales y de juristas de reconocida relevancia tanto a nivel nacional como internacional y de la ciudadanía en general, y se destaca el gran número favorable a su propuesta”.

Con respecto a esta cuestión, el Gobierno agregó que “las numerosas adhesiones” coincidieron en “destacar su desempeño en la función judicial y académica y sus amplios y sólidos antecedentes, los que acreditan sus cualidades personales, su sobrada idoneidad moral y la capacidad técnica y jurídica para el ejercicio del cargo de que se trata”.

En tanto, y en relación con “los argumentos y procedencia de las presentaciones que en el marco del procedimiento han impugnado la postulación del candidato”, el oficialismo destacó que “ninguna de ellas -una de la fundación ‘Apolo’, otra de un abogado y la tercera, del expreso y exministro de Planificación kirchnerista Julio De Vido- versa sobre las cualidades personales o condiciones técnicas del doctor Rafecas, y no revisten entidad suficiente para erigirse por encima de las consideraciones en que se apoya la postulación”.

Tras la sesión de mañana, quien estará a cargo del debate será la comisión de Acuerdos, que comanda la ultracamporista y excandidata a gobernadora mendocina Anabel Fernández Sagasti. El kirchnerismo no tendrá problemas a la hora de dictaminar, pero deberá esforzarse para avalar un cargo que es vitalicio y necesita los dos tercios de los legisladores presentes.

Allí entra en juego el rol clave que tendrá a Cambiemos: si sienta a todo su interbloque y a su puñado de aliados, no avanzará la designación de Rafecas. Además, las traumáticas experiencias recientes sobre este cargo inyectan una dosis extra de tensión. El peronismo no dio los votos al macrismo y el expediente de Inés Weinberg de Roca ni siquiera llegó al recinto.

Más atrás en el tiempo, en plena gestión cristinista, el extitular de la Sigen y otrora candidato a procurador general de la Nación, Daniel Reposo, regaló un sinfín de papelones en 2012 al presentar un currículum con datos falsos. Los senadores opositores -en particular, los del radicalismo- lo destrozaron y la expresidenta Cristina de Kirchner tuvo que proponer a otra persona.

Quien volvió al Senado y con currículum más “prolijo” fue la exprocuradora Alejandra Gils Carbó, luego procesada por supuestas tropelías a la hora de comprar un inmueble durante su gestión. Los jefes radicales de ese entonces, Ernesto Sanz y el actual gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, se comieron la trampa cazabobos y avanzaron con el aval a la entonces postulante, al igual que el peronismo disidente.

Tres senadores de la UCR se opusieron en el recinto: la exvicegobernadora de Mendoza, Laura Montero, Mario Cimadevilla (Chubut) y Arturo Vera (Entre Ríos). Por ejemplo, la exlegisladora cuyana ratificó durante la sesión la idea de un procurador y un Ministerio Público “independientes”, cuestiones “en las que el Poder Ejecutivo -de ese entonces- no quiere dar respuesta alguna y no quiere aclarar absolutamente nada”. En esa línea, remató: “Justamente sobre estos temas, ella -por Gils Carbó- evitó dar alguna respuesta”.

Desde la partida de Gils Carbó, el procurador interino es Eduardo Casal, quien no tuvo inconvenientes para mantenerse en el cargo tras un guiño del entonces peronismo “racional”. Ahora, el kirchnerismo quiere a toda costa nombrar a Rafecas y hará uso de los 41 votos sólidos que tiene en el Senado. Hoy son 40 debido al pedido de licencia del denunciado por abuso, José Alperovich.

Con algunas eventuales ayudas de silvestres como el rionegrino Alberto Weretilneck, la neuquina Lucila Crexell y la riojana Clara Vega llegaría a 43-44 votos, todo si Alperovich regresa a su banca tras la licencia. Del otro lado, el macrismo -con aliados- bloquea el número mágico de 48 adhesiones. Jugosos cargos -como el defensor del Pueblo-, promesas de millonarios fondos a provincias opositoras y potenciales ausencias inesperadas en el recinto entrarán en juego.

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