5 de enero 2005 - 00:00

Promete Solá batalla hasta el final contra los duhaldistas

Felipe Solá
Felipe Solá
«Plata o nada.» Verdad o simulación, Felipe Solá mechó la frase en cada charla que, con propios y extraños, mantuvo en las últimas horas. La usó para graficar que, a pesar de la embestida de Eduardo Duhalde, no reculará en su desafío por el dominio del PJ bonaerense.

Hombre de a caballo, Solá manoteó una referencia que, reemplazando el «nada» por un término escatológico, es usual en el ambiente del turf. En definitiva, más allá de la adaptación coqueta, el sentido es el mismo: no cederá ante la presión de Duhalde.

Uno de los que escuchó el comentario fue un ministro de Néstor Kirchner que la noche del miércoles pasado cenó en Olivos con el Presidente y un contingente de delegados duhaldistas. Y quien le arrimó a Solá la «versión oficial» sobre lo conversado esa noche.

Según ese traductor, Kirchner les advirtió a los intendentes Hugo Curto (Tres de Febrero), Julio Pereyra (Florencio Varela) y Alberto Descalzo (Ituzaingó), y al jefe del PJ, José María Díaz Bancalari, que se mantendrá prescindente hasta tanto no se ponga en riesgo la gobernabilidad.

El contacto con el ministro-intérprete nacional fue uno de los tantos que el gobernador mantuvo desde el lunes a media tarde, cuando se enteró por los medios de la cumbre que convocó Duhalde en Lomas de Zamora con un grupo selecto de peronistas bonaerenses.

No fue el tema excluyente (se habló también de impulsar una ley para regular la habilitación de locales bailables) pero figuró en las llamadas que cruzó con varios intendentes, entre ellos, Alberto Balestrini de La Matanza, el más poderoso de sus aliados políticos, con quien hoy aparecerá por la Casa Rosada para compartir un acto con Kirchner.

• Evaluaciones

De esas rondas -que interrumpieron el descanso de algunos ministros repartidos por la costa atlánticasurgieron dos evaluaciones sobre la promocionada reunión de duhaldistas en Lomas de Zamora, donde se anunció un acto para febrero y se anticipó que retomarán la idea de modificar en la Legislatura la Ley de Internas para quitarle a Solá la facultad para convocar las primeras:

• «Es una señal de debilidad»,
interpretó-el gobernador que presume además que como nunca antes Duhalde percibe que tiene enfrente un armado político que se anima a desafiarlo y que fue necesaria su intervención directa -a 15 días de anunciar (por enésima vez) su retiro de la política-para evitar que perforen el escudo duhaldista. Con el mismo criterio, los felipistas leían que la presencia del ex presidente en el conurbano, interrumpiendo sus vacaciones en Uruguay, para dar instrucciones sobre cómo arrinconar a Solá, es un signo de preocupación. También lo es, entienden, la orden de Duhalde de organizar un acto en febrero donde lanzará la Agrupación Lealtad. En el revuelo hubo, incluso, alguna factura sobre un desmanejo público del ex presidente: «El país está sacudido por una tragedia y Duhalde hace una reunión sólo para la rosca política».

• El destinatario de esa exposición, más que Solá, es Kirchner. Esa lectura es funcional al gobernador que quiere plegar a su cruzada al Presidente y, por tanto, explica el grueso de las maniobras del duhaldismo como un intento para impedir que Kirchner ponga un pie en la provincia. Pero Duhalde, aunque quiere recordarle al patagónico la importancia de contar con el aval del PJ de Buenos Aires blandiendo la amenaza de la entente Menem-Rodríguez Saá, no quiere a Solá en el medio. El gobernador conoce esa estrategia y por eso insiste con que no se bajará de su forcejeo con el ex presidente. Lo dice, además, para evitar que se produzca un efecto cascada y otros socios sigan el camino que la semana pasada inauguró Raúl Othacehé, el intendente de Merlo, que luego de participar del acto de lanzamiento del felipismo, apareció firmando la solicitada de apoyo duhaldista de la Agrupación Lealtad.

En paralelo,
Solá se encerró ayer duranteuna hora y media con el ministro de Economía, Gerardo Otero, para analizar cómo retrucará la sanción del proyecto de Presupuesto 2005 que el duhaldismo le corrigió en el Parlamento. Todavía no encontró el atajo.

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