La DAIA pidió ayer la «máxima sanción» posible contra Mirta Onega, la legisladora porteña que apostrofó como «judío de mierda» a un empleado con quien mantenía un conflicto personal.
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La entidad judía hizo el pedido en el marco de una reunión en su sede de la calle Pasteur con la comisión ad hoc conformada para estudiar el comportamiento de Onega y decidir qué criterio seguir con la controvertida legisladora. Presidida por su titular, Sandra Bergenfeld, la comitiva prometió a los dirigentes comunitarios -encabezados por su presidente en ejercicio, Jorge Kirszenbaum-que el dictamen de la comisión se conocerá a mediados de mes, y adelantó que en él se recomendará tomar contra Onega una «sanción ejemplar».
A pesar de que en el encuentro todo fue cordialidad, Kirszenbaum les expresó a los legisladores su «insatisfacción» por el hecho de que el ex Concejo Deliberante no hubiera castigado a la diputada sin mayores dilaciones. Como se recordará, en un agitado debate los legisladores porteños casi por unanimidad acordaron «pa-tear para adelante» la cuestión, haciendo lo que es de práctica en estos casos: conformar una comisión, y hasta tanto se pronuncie, la acusada por discriminación sigue en funciones.
• Dos ejes
Bergenfeld explicó que el debate en la Legislatura pasó por dos ejes: uno es la cuestión del antisemitismo; el otro, el método utilizado (una cámara oculta) para obtener la prueba del antisemitismo de la acusada. El titular de la DAIA no se quedó conforme con el razonamiento.
Al encuentro concurrieron siete de los nueve legisladores que conforman la comisión; no fueron, en cambio, Jorge Telerman ni Santiago de Estrada, presidente y vice, respectivamente, de la Legislatura. La DAIA ya se había pronunciado en los mismos términos (máxima sanción) ante Telerman pocos días después de conocido el episodio.
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