21 de octubre 2005 - 00:00

"Prometen lo que no hicieron en años"

Cristina de Kirchner ensayó un saludo «evitista» al presentarseen el escenario de La Matanza donde el oficialismocerró anoche su campaña. Estuvo junto a Rafael Bielsa (candidatoa diputado en Capital) y su esposo Néstor, pero ésteno quiso ocupar el micrófono.
Cristina de Kirchner ensayó un saludo «evitista» al presentarse en el escenario de La Matanza donde el oficialismo cerró anoche su campaña. Estuvo junto a Rafael Bielsa (candidato a diputado en Capital) y su esposo Néstor, pero éste no quiso ocupar el micrófono.
Cristina Fernández de Kirchner, de pantalón y casaca blancos, mientras su esposo Néstor Kirchner y el gobernador bonaerense Felipe Solá la miraban sentados en una mesa, criticó anoche ácidamente «a aquellos dirigentes que devastaron la provincia» y que «ahora dicen que van a hacer lo que no hicieron durante años». Sin mencionarlo, aludía a Eduardo Duhalde y también a su mujer, Hilda Beatriz Chiche Duhalde, que cerraba su campaña en la vecina Guernica.

Unas 20.000 personas (60.000 según los organizadores) se dieron cita para escuchar a la candidata Cristina Fernández y saludar a Néstor Kirchner, en la explanada de entrada del Mercado Central de La Matanza, el distrito convertido en capital del peronismo desde el retorno de la democracia.


Los manifestantes fueron ingresando en columnas identificadas con sindicatos (UOM, SMATA, UOCRA, Fraternidad) o con dirigentes de distintas localidades del conurbano bonaerense.

También hubo presencia del nuevo conglomerado social que suele predominar en las citas en la vía pública desde fines de los '90. Cerca de un cuarto de la concurrencia pertenecía al movimiento piquetero Barrios de Pie, que dirige el matancero Luis D'Elía. Se lucieron grandes banderas impropias del PJ bonaerense, como las de la Federación Juvenil Comunista, Patria Libre, la Federación de Tierra y Vivienda, o el Frente por la Transversalidad de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

La candidata castigó a «los que agravian porque no tienen propuestas ni ideas, los que han devastado la provincia, los que dicen que van a hacer las cosas que no hicieron durante años, de esos no quiero hablar, quiero que hablen las urnas cuando decidan dar una vuelta de página y construir otro país», disparó.

Antes había hablado el anfitrión, el dueño de casa, el intendente y candidato a diputado nacional Alberto Balestrini. El mismo a quien el duhaldismo le negó su reelección como diputado nacional en el '91, y en cambio lo hicieron senador provincial por la Tercera Sección Electoral. «A mí no me compraron», se justificó Balestrini ante su gente, el peronismo más rancio del Gran Buenos Aires, en un distrito donde nunca perdió el PJ. Y donde existen sobradas dudas acerca de cómo votarán los peronistas del segundo cordón, los que viven más allá del Camino de Cintura. No evitó Balestrini aludir sin mencionarlos a los aportes hechos por el gobierno nacional en obras para La Matanza. Y que él mismo reconoció cuando dijo, anoche, que «nunca se hicieron tantas viviendas en La Matanza como en estos dos últimos años. Adjudicó esa bonanza a «la nueva política» encarnada por el matrimonio Kirchner y su aterrizaje en la provincia, y a su apoyo desde «mis convicciones».

La candidata a senadora nacional bonaerense por el Frente para la Victoria, Cristina Fernández, habló más para las cámaras de televisión que para esa multitud que aguardaba su presencia y la del Presidente desde las 4 de la tarde. Fue cuando aseguró que «el índice de desocupación bajó en el mes de setiembre a 10,3 por ciento», lo que resaltó es el «más bajo de los últimos 15 años».

Cristina Kirchner dijo que su marido le había comunicado minutos antes del inicio del acto, mientras viajaban hacia el Mercado Central, «que de 11,3 del último trimestre; en el mes de setiembre hemos llegado a 10,3» de desocupación, con lo que «estamos a cuatro centésimos de bajarla a un dígito».

Informe Sebastián Lacunza

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