Buenos Aires - Los senadores y diputados bonaerenses tendrán que aggiornar sus vicios y costumbres: los que resulten electos este año tendrán un mandato de sólo dos años.
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Empujada por la capitanía del bloque PJ de la Cámara alta y bendecida por Carlos Ruckauf, la propuesta amenaza con sembrar más de una riña entre los legisladores. A la Alianza, en principio, no le simpatiza. Ven en la jugada una pérdida de terreno -casi permanente en el último tiempo-en la batalla por la reforma política parlamentaria.
El proyecto, que firma el jefe de los senadores del PJ, Luis Genoud, esconde una intención: acelerar la discusión y la implementación de la manoseada reforma del sistema político. Un punto clave en esto es la conversión del Parlamento en un cuerpo unicameral tal como lo propuso Ruckauf a desgano de casi todos los que ocupan bancas bonaerenses.
Hay otra cuestión de fondo. Si se habilita este cambio, el próximo gobernador tendría más posibilidad de obtener mayoría parlamentaria que en el régimen escalonado.
El objetivo transparente es que en caso de reformarse la Constitución -que entraría en vigencia en 2003-, los electos con el nuevo sistema ingresen a una nueva Legislatura. Lo mismo para concejales y consejeros escolares -todos cargos municipales-, que en teoría también serían retocados vía reforma de la Carta Magna bonaerense.
Eso, explican, allanaría la instrumentación de un cambio de fondo en el últimamente castigado Palacio Legislativo bonaerense.
De todos modos, los cambios deberán superar la decisiva instancia del recinto, donde, tanto en Diputados como en el Senado, la Alianza cuenta con mayoría. En La Plata, el chiste challenger es el que imputa a los legisladores ser de la familia Leiva: «Le 'iva' a reformar, le 'iva' a aprobar». Este proyecto para acortar los mandatos y así casi forzar la reforma de la Constitución en 2003, apunta, dicen en el PJ, a desterrar ese apellido.
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