Puja Lavagna-De Vido divierte a los trotskistas
El conductor real del trotskista Partido Obrero, Jorge Altamira (que además de actor incursiona en las ciencias económicas), brindó en el último número del periódico partidario «Prensa Obrera» un comentario editorial sobre la puja entre Roberto Lavagna y Julio De Vido por la renegociación de contratos con las empresas concesionarias de los servicios públicos que pone el acento en un tema poco analizado: la disidencia sobre el control de las inversiones de esas compañías. De paso, Altamira se solaza con el argumento del Kirchner que pelea en público, pero paga puntualmente sus deudas, algo que le parece ominoso. Aquí, lo principal del comentario de Altamira.
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Si a esto se agrega el aporte estatal a las AFJP, de 1% del PBI, el superávit previsto llega a 5%, por arriba del de Brasil, presentado como ejemplo por el FMI. El monto de este porcentaje en dinero podría incluso variar como consecuencia de una caída del dólar o de la inflación; en el primer caso, crece el importe en dólares relativo a una misma cantidad de pesos; en el segundo caso, crece el monto en pesos y, por lo tanto, en dólares.
Desde la declaración del defol, Duhalde, primero, y Kirchner, después, cancelaron deuda con el Fondo por unos 8 mil millones de dólares. Para un país con 6 millones de desocupados y subocupados, y 15 millones de pobres, no deja de ser una «hazaña» de neto corte «nacional y popular».
La confianza en un arreglo de la deuda está demostrada por el aumento de la cotización de los títulos que la representan, tanto de los que están en defol como de los emitidos a partir de 2002 para «compensar» a los bancos (30.000 millones de dólares). La misma suba se registra en la Bolsa. El dólar no sube, como ocurriría en caso de una ruptura de la negociación, porque están entrando capitales para comprar esos títulos. Los especuladores saben muy bien que el gobierno necesita que suba la cotización de la deuda nueva para conseguir intereses bajos cuando deba renegociarla el año que viene, en que vencen unos 4.500 millones de dólares. La burguesía está haciendo fortunas con la deuda, como en la edad de oro del menemismo.
La mitad del superávit fiscal de 2004, unos 7 mil millones de dólares, fue depositada en los bancos, que pagan tasas de interés ridículas. El 90% del crecimiento de esos depósitos viene del Estado. Los bancos han recolocado ese dinero en títulos de la deuda, que rinden cinco veces más (en préstamos a particulares rinden quince veces más).




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