19 de noviembre 2002 - 00:00

Quiere interna PJ el 2 de marzo

El debate de la posición ante las exigencias del FMI animó reclamos de varios de los presentes en la cumbre de Olivos. Humberto Roggero y Horacio Pernasetti se quejaron de que los dejen sin respuesta ante los lamentos de sus provincias por la ola de remates que el Congreso se obliga ahora a no postergar más. Aníbal Ibarra, directamente aliado a Néstor Kirchner, observó el artículo para amparar la «vivienda única». Solá reclamó que la cláusula «social» figurase como punto 1 del acuerdo y fracasó en que se incluyera un texto de queja al factor «desconcierto» que introduce el FMI a través de sus representantes. En otro aparte, con el Presidente y el ministro de Economía, Solá entretuvo a los amigos con el relato de cómo Marcelo de Alvear, siendo presidente, echó del país al embajador de Italia. Fue por interrumpir el acto de inauguración de la Plaza Italia con una banda que tocó la canción fascista «Giovinezza». «Eso hay que hacer, gestos, que es lo que la gente entiende», dijo el gobernador ante los atónitos Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna, colgados de su media sonrisa.

• «Me largué», sonrió Ramón Puerta a Carlos Reutemann cuando bajó del auto en la noche del domingo ante el chalet presidencial. El santafesino incurrió en el conocido tic de estirar el mentón, serio, pero se tranquilizó con el cuento del misionero: «Me largué en auto desde Misiones, no tenía plafón para venir en avión». «Lole» interrogó a Puerta sobre tiempos y promedios y le aconsejó: «No vayás tan rápido, cuidá el promedio pero bajá la velocidad».Ayer, en una espera en la reunión de Olivos, siguieron los consejos. «Lole» recomendó la marca francesa de neumáticos porque despejan mejor el agua de lluvia pero advirtió que hay que cambiarlos al primer desgaste.


• Con Puerta, y de paso Juan Carlos Mazzón y Cristian Ritondo, Reutemann animó una peña de casi dos horas mientras que la comisión «redactora» del documento alargó la sobremesa hasta la hora de la firma del acuerdo. Curiosamente, poca política en esa larga reunión, una de las condiciones que impone Reutemann para permanecer tanto tiempo en un corro con políticos. Se sintió halagado por los números que le mostró Mazzón, que lo ponen como uno de los predilectos entre los que no son candidatos («si fuera candidato...»), y se enteró de que Menem está arriba en los números del gobierno. Se entretuvo con el relato de Puerta sobre la batalla de Chapadmalal, cuando renunció Adolfo Rodríguez Saá -»no pude llegar nunca, había mal tiempo», volvió a disculparse-. Lo que más lo atrajo hasta el momento en que lo llamó Duhalde a solas fue comparar con Puerta qué es más rentable, plantar soja o yerba mate.

• El ánimo más agrio de la cumbre lo impuso la discusión de la noche del domingo entre un par de duhaldistas y el salteño Juan Carlos Romero. El compañero de fórmula de Carlos Menem venía embalado de su casa, donde había mantenido una reunión con Eduardo Bauzá y un grupo de menemistas. Se enojó más cuando vio que en el arranque de la tenida, antes del asado, Duhalde y Lavagna se pusieron a halagar a los legisladores, dejando a los gobernadores como testigos del reclamo de un acuerdo parlamentario. Cuando el Presidente introdujo la idea de suspender las internas obligatorias por esta vez, Romero saltó: «Que se cumpla con la Justicia y que sea la Corte, si es necesario, la que ponga las fechas y las condiciones».


Duhalde fue durísimo, casi insolente, en la respuesta: «Pará, pará, Juan Carlos. ¿Qué te pasa? Me parece que ser candidato te ha puesto un poco nervioso». El salteño se quedó mudo porque responder en el mismo tono hubiera terminado con la reunión. Eduardo Camaño siguió en el mismo estilo y Romero amagó con respuesta igualmente violenta. Camaño: «Esta suspensión la negociamos en mi despacho mucho antes de que saliese el fallo de la Cámara Electoral. ¿Cómo decís que lo inventamos ahora?». Romero: «Ustedes quieren que nunca haya elecciones. No sé a qué nos han llamado».


• Ausente ayer de la segunda parte de la cumbre, Romero tuvo una reivindicación por parte de Felipe Solá. «No estoy de acuerdo con todo lo que defiende Romero, excepto en que no hay justificación clara sobre por qué se suspenden las internas abiertas». El radical Carlos Maestro, autor del proyecto que convierte al presidente electo en abril en «designado» hasta que asuma «efectivamente» el 10 de diciembre, admitió en un aparte que la idea es de los radicales. «Lo que pasa es que estábamos solos en eso con los provinciales y se nos sumó Duhalde cuando cambió de opinión. Fue cuando tomó control del congreso del partido y ahora quiere hacer la interna sin vigilancia», relató. Esa suspensión es la que deja inerme al menemismo frente al aparato duhaldista de Buenos Aires y lo enfrenta con el desafío más duro de este turno electoral.

• Aníbal Ibarra, de otro pozo, saltó oportuno: «Por favor, no nos arrastren a la interna de ustedes, acá hemos venido a hablar de la situación económica, del Fondo». Duhalde aprovechó para cerrar el debate y pasar a hablar de nuevo del FMI. Igual la interna dominó y hasta justificó el encuentro. Tanto que surgieron novedades imperceptibles en el follaje de títulos que hubo ayer: la interna del PJ la quieren imponer ahora los duhaldistas el 2 de marzo. Es para cumplir con el diagrama Puerta, que se acerquen las fechas de internas de candidatos, de elección de autoridades y de asunción lo más posible. Al final este criterio se terminó imponiendo: las fechas que votará mañana el Congreso, con ligera variante, son las que propuso el ex presidente hace ya un mes y medio.

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