22 de enero 2007 - 00:00

Quinchos cariocas

Los presidentes Nicanor Duarte (Paraguay), Néstor Kirchner(Argentina) y Hugo Chávez (Venezuela). El sureño sedio un atracón de mariscos brasileños en su estada en Riode Janeiro.
Los presidentes Nicanor Duarte (Paraguay), Néstor Kirchner (Argentina) y Hugo Chávez (Venezuela). El sureño se dio un atracón de mariscos brasileños en su estada en Rio de Janeiro.
  • Al fin: los Kirchner, Néstor y Cristina, han empezado a apreciar la buena mesa. Por lo menos en Rio; sucumbieron a la tentación de mariscos y pescados de Satyricon, ese emblema de la gastronomía -palabra acuñada por el pésimo poeta Berchoux en 1600- con ambientación europea y donde los que saben, en lugar de pedir los platillos de la carta, permiten que la casa les envíe lo que ellos entienden como lo mejor de la noche. Satyricon convoca demasiados turistas, de buen pago, pero aun así mantiene un nivel no frecuente siquiera en Brasil. Como la primera tenida no produjo ninguna complicación intestinal -tan penosa para el mandatario-, con su esposa volvieron a la carga, por supuesto con su círculo más íntimo: Alberto Fernández, Carlos Zannini, Julio De Vido y José Pampuro (a quien miman luego de haberlo postergado por Daniel Scioli en la provincia). Después de tres años y pico en el poder, transitando en el exterior por lugares de moda y masivos (tipo Novecento en Nueva York), los Kirchner comienzan a admitir que también en comida hay otra vida (dicen que, en Buenos Aires, hasta se aventuraron a Bengal, luego de repetir que lo más gustoso en sus salidas era el matambrito de cerdo de la ya desaparecida Parrilla Rosa).   

  • Para el resto de la delegación, claro, hubo otro convite: un espeto corrido, más habitual en las afinidades del kirchnerismo, llamado además «Porcaro» que les recuerda a un adepto de su línea que en ocasiones visita la Casa Rosada. También hubo diferencias a la hora del alojamiento: los Kirchner, con Jorge Taiana (y Carlos Chacho Alvarez, inconfundible en la piscina) en el Copacabana Palace, con toda la excentricidad brasileña de los play-boys; el resto al Excelsior, hasta los gobernadores como Gildo Insfrán, Mario Das Neves y Eduardo Brizuela. Del viaje y encuentros, una historia; de la simbología del poder, otra: primer círculo de hierro ya mencionado, un segundo con Miguel Pichetto, Alberto Balestrini -depresivo e irritado porque imagina a Felipe Solá como posible diputado y, seguro reemplazante suyo en la Cámara-, Agustín Rossi, Felisa Miceli y José María Díaz Bancalari, el bonaerense que renovará chapa como legislador, reservando al duhaldismo menos ingrato cuatro lugares en los próximos comicios (dos parecen confirmados: Graciela Camaño y Jorge Landau, a quien recomienda la Embajada de los Estados Unidos; los otros, por el momento, no se sabe).

  • Más que diálogos y conclusiones, vale una síntesis de lo que afloró en tantas charlas del viaje:

  • - Sólo dos candidaturas parecen definidas para octubre, la de Scioli en Buenos Aires y la de Julio Cobos como segundo en la nominación presidencial. En apariencia, el resto está en negociación y, si bien se simula que Cristina será la heredera, nadie garantiza que ese legado se constituya este año. Faltan muchas encuestas, decisiones en la oposición, cálculos matemáticos y, como corresponde, la última determinación de Kirchner sobre lo que más conviene. Nunca hay que olvidar que el Presidente, al revés de tantos maridos, en materia política siempre tiene la última palabra. Y ella lo acepta.

    - Aunque no lo deseaban, se ensombrecían cada vez que reaparecía el tema del secuestrado Gerez y la prisiónde Isabelita. Son dos temasque preferirían sepultar. Uno lo han hecho ya con un silencio agraviante para la sociedad -a la que se convocó para velar por los destinos democráticos del país, casi como Raúl Alfonsín con los «carapintadas»-; el otro no alcanzan a medirlo ni a proyectarlo: parece que un nuevo castigo carcelario a la ex de Perón no beneficia en los sondeos: más bien perjudica, y el justicialismo se ha rebelado en el subterráneo contra esa posibilidad. Aunque nadie habla en la superficie, ni siquiera Antonio Cafiero, otro que bien podría sufrir condena judicial. Lo de Cafiero es patético: dos de sus hijos interpretan el pensamiento de quienes lo pueden llevar a prisión, el progresismo montonero que desea sancionar al ala derecha del peronismo, al propio Perón, de quienes fueron sus derrotados en los 70. Si ahora hasta se empieza a interpretar que las decisiones del juez mendocino y del propio Oyarbide contra la ex presidenta podrían servir de excusa a lo que luego hicieron los militares. Un contrasentido en apariencia, pero se juega hasta con una declaración que la atribuyen al magistrado mendocino: «No sé si habrá Justicia con esto, sí se sabrá lo que fue Perón».

    - Mucho tiempo les consagra Kirchner a los gobernadores, inclusive -o con más razón- a los que no competirán personalmente y hasta pueden perder. Tal el caso de José Manuel de la Sota (no vaya a ser que, como buen cordobés, se reserve una jugada y se pase a la oposición dentro del peronismo), quien tiene dificultades para imponer como sucesor a Juan Schiaretti (viene bien, en apariencia, la candidatura opositora de Luis Juez). Siguen en el coqueteo de promovero no al empresario Roberto Urquía, un favorito de Cristina, quien aguarda alguna llamada de la Casa Rosada en Punta del Este, y en política tal vez respete más a la esposa del Presidente que a su propia esposa. Por lo que se sabe, Kirchner no comulga con Juez, pero menos con Schiaretti: finalmente, recuerda, era el emisario de Cavallo (Domingo) para apretar a los gobernadores. Nunca se olvida, dicen, de esa humillación. Aunque, para ser justos, a él con Cavallo nunca le fue mal, por el contrario. Pero, de esa historia, mejor no acordarse: hoy no rinde en votos. Para el santafesino Jorge Obeid también hay caricias, aunque al gobierno le importa que pase la elección en la cual será derrotado por Hermes Binner y, luego, a éste lo afilien para la presidencial de Kirchner. Mientras, todavía conservan la esperanza con Carlos Reutemann, aunque éste no arriesga -dicen- la esperanza de nadie.

    - Ni una palabra hubo en las conversaciones sobre un eventual cambio en el gabinetepara marzo. No es un tema que el mandatario dialogue ni con el cinturón que lo rodea. De cualquier modo, persiste la incógnita con Daniel Filmus y el rechazo al romance de Jorge Telerman en Capital Federal: pero algunos del círculo, no precisamente Alberto Fernández, han comenzado a imaginar con dolor que el ministro obligado a renunciar en pocos meses tal vez ni siquiera salga segundo en los comicios porteños. Menos suerte que con Rafael Bielsa.

    - Para el imaginario oficialista, Kirchner les ha hecho creer a sus cercanos que junto a Lula han logrado apartar del escenario a Hugo Chávez y que él, inclusive, hasta le pidió que moderase sus intervenciones en los países vecinos (Bolivia, por ejemplo). No es lo que ven otros ojos, los que miran el escenario, pero Kirchner afirmó: «No se engañen, ya van a ver cómo Chávez no embroma más fuera de Venezuela. ¿O no se dieron cuenta de que ya no es amo y señor en este tipo de reuniones? Todos dijeron que sí.

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar