20 de septiembre 2004 - 00:00

Reacción kelper por discurso ONU

Rafael Bielsa
Rafael Bielsa
Los kelpers le enrostraron a Néstor Kirchner y a Rafael Bielsa haberse ofrecido como voluntarios para ir a pelear en 1982 a las islas Malvinas -«vergüenza agregada (...) luchar por (Leopoldo Fortunato) Galtieri»-, manifestó un consejero isleño.

Vecinos de las Malvinas se mortificaron porque el representante argentino ante las Naciones Unidas, César Mayoral, afirmó que ellos (los kelpers: estatus jurídico restringido que les reconoce la corona inglesa) «son tan argentinos como nosotros».

Esto se apunta en un comentario publicado por la agencia «Mercopress» ( dedicado a temas malvinenses) a propósito de un reportaje a Mayoral -delegado en la ONU, donde mañana dará su discurso Néstor Kirchner-publicado por el «Buenos Aires Herald», donde destaca el error cometido por otras administraciones (Carlos Menem-Guido Di Tella), al tratar de conquistar a los isleños, seduciéndolos y adulándolos. Por otra parte, el diplomático se pregunta qué pasaría con los habitantes de las Malvinas si Londres no las subsidia y ayuda. Si serían capaces de mantener la misma actitud.

Como el gobernador de las islas está ausente no hubo respuesta inmediata, y los consejeros del archipiélago no se sintieron afectados por esas declaraciones.

Sin embargo, la consejera isleña Norma Edwards se animó y negó que se sintiera argentina: «Nunca, nunca», reiteró. Ignorante, esta compatriota kelper afirmó que las islas siempre habían sido británicas, desconociendo u olvidando que la usurpación se debe a un acto de piratería inglesa ocurrido en 1833, muy comunes por otra parte en esos años.

Entusiasmada, refirió también las interferencias en las relaciones por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, a quien le adjudicó responsabilidad en la cancelada visita al cementerio de Darwin y su renovado cenotafio, por parte de familiares de caídos en Malvinas.

La reacción de la
Edwards es adjudicada a las declaraciones de Mayoral, por la negativa de éste de aceptar el derecho a la autodeterminación que reclaman los isleños a Londres. Es más, el diplomático los exacerbó al decirles que estaban peleando una «batalla perdidosa».

A uno de los consejeros, Bart Summers, se le adjudica acusar al «régimen actual de la Argentina» de intentar restaurar la situación existente pre 1982, cuando no había guerra y en cambio se aprovechaban las comunicaciones con el continente. Y dijo además que tenían «la vergüenza agregada» que el presidente Kirchner y el ministro Bielsa «se ofrecieron voluntariamente a luchar para Galtieri, un tirano despiadado y demócrata ilegítimo». Señalan que la reaparición del ultranacionalismo y el achicamiento de una «democracia consultiva verdadera» debe preocupar a todo el continente.

El presidente de la Cámarade Comercio de las islas Malvinas,
Timothy Molinero, dijo que Mayoral había hablado incorrectamente y que las Malvinas no dependían financieramente del gobierno británico. Más allá del costo de la defensa que mantiene Londres en las islas por la amenaza argentina, juró que desde 1986 no recibían subsidio alguno. Molinero lo invitó a Mayoral a que visite las Malvinas, cuya economía ha menguado por la reducción de la pesca y haber explotado la burbuja de la explotación petrolera en el mar.

Para paliar esa situación están imaginando recorridos marítimos turísticos, operando en las Naciones Unidas y concediendo licencias para que empresas ecologistas trabajen en las islas.

Una de ellas, la Antarctic Research Trust, compró o resultó adjudicataria de una concesión de cuatro islotes en las Malvinas. Será la encargada de monitorear la preservación de flora y fauna en ellos se informó desde Puerto Argentino.

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