No fueron pocos los que revivieron ayer, en el Hotel Panamericano alguna similitud en su propia biografía, cuando llegaron a escuchar el discurso de Néstor Kirchner. No es el caso del gobernador ni de su vice, pero sí de algunos que acudieron a ese lugar como oyentes. En ese hotel, a partir de octubre de 1999 y hasta el 10 de diciembre de ese año, Fernando de la Rúa, entonces presidente electo, montó sus oficinas de pre-asunción. Fue un despliegue de candidateados a ministros, con habitaciones alquiladas y una algarabía muy lejana al clima circunspecto del kirchnerismo ayer.
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La comparación no fue evitada, claro, por asistentes de entonces, ahora sumados a la nueva ola: Darío Alessandro, Pedro Del Piero, Arnaldo Bocco, Nilda Garré y el neo aficionado a las cámaras Eduardo Sigal, entre otros, rememoraron la escena. «Falta el Beto Flamarique», murmuró alguno del grupo, casi con nostalgia y se conformaron con que el lugar «es bueno para ganar».
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