7 de abril 2005 - 00:00

Rebelión de intendentes UCR contra lápiz de Alfonsín

Eran ocho, en una mesa de truco monumental: cuatro díscolos del Grupo Olavarría y cuatro de los que -aún- se dicen oficialistas. Todos intendentes, es decir, con votos propios y la urgencia de evitar un octubre negro que convierta en un tormento sus próximos dos años de gobierno.

De tanteo, la cumbre buscó recomponer un vínculo limado. Fue mucho más: hubo -hasta inesperadamente- sintonía fina sobre la necesidad de habilitar alianzas locales y distritales, y empatía en el desprecio por las candidaturas que dibujó la cúpula partidaria.

Implica, en los hechos, una rebelión genérica y masiva contra las órdenes que emanan, Leopoldo Moreau y Federico Storani, reencontrados hace ya tiempo bajo la cobertura paternal de Raúl Alfonsín. Por eso, el ex presidente es, en definitiva, el blanco del desafío de los intendentes. A la mesa se sentaron el veterano Helios Eseverri (Olavarría), Gustavo Posse (San Isidro), Héctor Gutiérrez (Pergamino) y Mario Meoni (Junín), por el GO, y el marplatense Daniel Kayz, Omar Duclós (Azul), Horacio Morete (Maipú) y Luis Baldo (Villa Gesell), como delegados de la UCR oficial.

De allí, surgieron tres planteos más o menos compartidos:

1)
Remontar el vínculo entre díscolos y oficialistas a través de los intendentes. Eso aparta, explícitamente, a Moreau, Storani y Alfonsín, y, con menos énfasis, a Margarita Stolbizer de la ronda de negociación. «Con ellos, no tenemos nada que hablar», advirtió un disidente.

2)
Hacer respetar la «autonomía» de los intendentes para fijar alianzas en los distritos y secciones si mejoran sus chances o son directamente imprescindibles. Pero hay límites: «Ni el PJ -duhaldismo o felipismo-, ni Patti, ni Macri», enumeran.

3)
Desconocer (quizás alguno recule en esta postura) los pactos existentes entre Moreau, Storani y Alfonsín para repartirse equitativamente la lista de diputados nacionales. Es decir: los intendentes, especialmente, los GO ponen como condición rediscutir las boletas.

La sustancia de la cumbre radica en los dos últimos puntos. El primero implica desafío a lo resuelto el año pasado por la UCR de Buenos Aires para que todo acuerdo electoral deba contar con aval del partido. Disidentes y oficialistas coincidieron en que desconocerán aquel dictamen.
• «Nosotros, en Pergamino y en la Segunda (Sección) vamos a hacer alianzas y, entre otros, vamos a juntarnos con el socialismo», dijo Gutiérrez, que ganó en 2003 como cabeza de una boleta frentista.

• «A mí nadie me va a decir con quién puedo aliarme y con quién no. Yo tengo acuerdos cerrados y los voy a mantener»,
aportó Katz, un storanista que empezó a soltarse de esa pertenencia plúmbea.

Con más o menos determinación, la mesa se acopló a esa postura, facilitada porque se diluye -sobre todo desde que restableció su diálogo con Macri- la alternativa de arrimarse a Ricardo López Murphy, propuesta que encantó a varios, pero ahora aparece desdibujada.

Lo más jugoso fue cuando
Meoni planteó, sin anestesia, sus quejas por las candidaturas nacionales -probables unas, certificadas otras- que difunde el oficialismo.

•«Eso hay que replantearlo todo»,
acicateó el juninense.

«Sí, tenés razón, a mí esa lista no me representa»,
sorprendió Duclós, jefe del Foro de Intendentes Radicales y con terminales en el moroísta Modeso.

Las quejas tienen nombre y apellido: la boletapreimpresa por
Moreau, Storani y Alfonsín se reserva para el trío los lugares que aún en una elección espantosa se presume que el radicalismo tiene asegurados.

El ex presidente anotó a su hijo
Ricardo, Storani guardó un hueco para César Martucci y Moreau -a quien se le termina el mandato el 10 de diciembre- aceptó no buscar la reelección pero pretende que su apellido permanezca en el Congreso, a través de su hija Cecilia.

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