Rechazó De la Rúa designar a frepasista en Presidencia
Fernando de la Rúa rechazó ayer la oferta del Frepaso de designar a un delegado personal de Chacho Alvarez (Ricardo Mitre, apodado por sus amigos "el Turco") en la Secretaría General de la Presidencia, en lugar de Horacio Jaunarena, que ayer juró como ministro de Defensa. Además, condicionó cualquier ingreso de más frepasistas en el gobierno a que den muestras de que esa fuerza está dispuesta a compartir los costos de algunas medidas, por caso, que resignen su oposición al decreto de reforma previsional que amenazan con derogar en el Congreso aliándose con el peronismo. "Cómo puede ser -se escuchó ayer en el despacho presidencial- que la gente del Frepaso me venga a criticar la política social cuando la ministra del área es de ellos. Les digo que la cambien y me vienen con que se les complica la interna." Esta pulseada vaticina más desencuentros entre radicales y frepasistas, que condicionan el apoyo a Ricardo López Murphy a que De la Rúa les dé cargos en reparticiones donde creen que se maneja dinero, como comercio, industria, agricultura o relaciones exteriores. Alvarez da mañana otro paso al costado en esta batalla y se va a Canadá sin fecha de vuelta para un tour de conferencias.
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El grupo encontró un argumento para encubrir la negativa de Alessandro (ausente de esa cumbre para atender compromisos familiares): el Frepaso no puede seguir desangrando el bloque; cada vez que se va un tipo nuestro al gobierno resignamos una banca. El lema quedó redondeado así: ningún diputado que tenga mandato hasta el 2003 puede dejar la banca para ir al Ejecutivo.
Ahí surgió el nombre de Mitre, un ingeniero con experiencia en empresas farmacéuticas, que fue compañero de Chacho en la escuela secundaria y en los pininos de ambos en la agrupación peronista Jaén. Ese currículum le sirvió para ser secretario administrativo del Senado, adonde dejó el recuerdo de ser un prolijo tesorero. Luego reemplazó a Porrini («cajero» de Graciela Fernández Meijide) en la tesorería de la Fundación Auyero cuando Alvarez, en el llano por primera vez en casi 18 años) instaló sus oficinas políticas.
Cuando escuchó esa oferta el propio De la Rúa montó en cólera.
Fue después del juramento de los ministros en el Salón Blanco y antes de partir rumbo a Olivos a descansar. «No entendieron la oferta. Es para Alessandro, no para cualquiera que ellos digan. El Presidente es quien designa a sus secretarios y ministros», se escuchó tronar en la sala de edecanes, cuando el Presidente terminaba de saludar a sus visitantes. «Lo que habría que hacer ya mismo es designar a alguien bien propio para que les quede claro.»
Además, fue la indicación presidencial, no hay designaciones de nadie del Frepaso hasta que no asuman otros compromisos. «Cómo puede ser -se escuchó- que ellos me vengan a criticar la política social cuando la ministra del área es de ellos. Cuando les digo que la cambien me vienen con que se les complica la interna.»
Más o menos eso es lo que les repitió Federico Storani a Alessandro y a Rodolfo Rodil cuando los recibió un rato más tarde en su oficina del Ministerio del Interior. Les solicitó además que como parte de esos gestos que les pide el Presidente recibieran hoy a Bullrich, quien tenía la misión de examinar la buena voluntad frepasista frente al decreto previsional.
Petición
También les explicó el rechazo a Mitre, que tenía ya puesto el moño: el Presidente pidió a un hombre de Chacho, y eso Mitre lo cumple; pero que también sea un político con talla para el cargo, y eso Mitre no lo cumple.
Entendieron los visitantes que el juego venía en serio. desde ya que traían mandatos igualmente violentos. En la reunión del domingo en la Casa del Frente, los frepasistas habían decidido pedirles a los radicales más puestos de trabajo para su tropa a cambio de no criticarlo a Ricardo López Murphy. «El no es tan malo como su entorno -dijo uno de los asistentes-, como Manuel Solanet, que dice que hay que arancelar las universidades estatales porque les hacen dumping a las privadas y las obligan a bajar los aranceles.» Chacho explicó su pasión cavallista entornando los ojos: «El 'Mingo' es un heterodoxo, con él nos hubiéramos llevado mejor». Para ponerle precio al apoyo que le van a dar con su silencio a López Murphy los frepasistas presentes (Chacho, Graciela Fernández Meijide -cada uno en cada extremo de la cabecera de una larga mesa-Irma Parentella, Adriana Puiggrós, María América González, Nilda Garré, Aníbal Ibarra, Juan Pablo Cafiero, Fernando Melillo, Marcos Makón, Mitre -que entraba y salía- Carlos Raimundi, Rafael Flores, Rodil, Horacio Viqueira) enumeraron las áreas donde no tienen a nadie: Comercio, Industria, Energía, Agricultura, Cancillería. «Estos radicales blindan todos los lugares donde hay plata», bromeó uno.
El mandato a los negociadores que debían verlo ayer a Storani le acercaron el pedido de estar junto a las grandes cajas. Como si les hubieran tomado el tiempo a los radicales, que festejaron la renuncia de Chacho de octubre con una designación en masa de funcionarios frepasistas.
Como gesto le iban a pro-meter, y de hecho lo hicieron, que evitarán en el corto plazo prenderse a cualquier debate que permita que los adversarios hablen de crisis en la Alianza. Como si esta pelea por cargos y privilegios pudiera librarse en silencio.




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