22 de mayo 2003 - 00:00

Reclama Kirchner cuota de poder en el Congreso

Néstor Kirchner se abraza ayer con Graciela, otra prima integrante de la familia presidencial, frente a la casa de sus abuelos en Río Gallegos construida en 1920.
Néstor Kirchner se abraza ayer con Graciela, otra prima integrante de la familia presidencial, frente a la casa de sus abuelos en Río Gallegos construida en 1920.
Néstor Kirchner exigió ayer a sus diputados, unidos en el denominado «grupo Talcahuano», que fuercen una profunda reestructuración del bloque oficialista. A cambio, aceptará la conducción del duhaldista José María Díaz Bancalari, quien tiene casi asegurada la herencia de Humberto Roggero, pero con fecha de vencimiento límite en diciembre.

Molesto por la confirmación transitoria del triunvirato que animan Díaz Bancalari, el menemista Manuel Baladrón y el santafesino Jorge Obeid (se pactó la semana pasada en un almuerzo de caciques parlamentarios), el presidente electo reclamó que los peronistas designaran autoridades y, en especial, un jefe, y no 3 antes de conceder una cita con la bancada.

Los kirchneristas, por supuesto, pretendían un titular afín al pensamiento del sucesor de Eduardo Duhalde, al estilo del santafesino Julio Gutiérrez, primo de Carlos Reutemann, rama «Mimicha». Sin embargo, reconocen que Díaz Bancalari garantiza, gracias a la supremacía bonaerense -32 bancas-, la gobernabilidad. Pero semejante aval no será gratis.

El pliego de condiciones
, que elevó Sergio Acevedo a Eduardo Camaño antes de la mudanza del santacruceño a la SIDE, incluye el obvio alineamiento detrás del gobierno entrante, la democratización de la discusión interna, una mayor trasparencia de la «caja» del Congreso y la redistribución de cargos en comisiones y la mesa chica del bloque que secundará a Díaz Bancalari.

• Purga

Este último punto -compartido por el duhaldismo- podría desatar una purga contra el menemismo que resiste la reunificación de la escudería oficialista. Anteanoche, tal cual adelantó este diario, Oscar González y sus cofrades ratificaron la intención de mantener el sello Azul y Blanco.

Según coinciden kirchneristas y el grueso de los duhaldistas, hay que respetar la regla no escrita que reza
«el que gana, gana; y el que pierde, pierde». Traducido, significa que los menemistas que mantienen 2 sillas en la cúpula de la bancada (allí están los que no emigraron del PJ, Baladrón y el romerista Juan Manuel Urtubey) deberán resignar títulos y honores. Baladrón dejó trascender anteayer que está dispuesto a dar un paso al costado, si fuese necesario. Sin lugar a dudas, lo que más irrita a los promotores de la continuidad es la profusión de nombres del PJ de Anillaco en las jefaturas de comisión (algo que permite nombrar personal y mantener estructuras).

Acevedo
y el resto de los Talcahuano, el tucumano Ricardo Falú, el santafesino Angel Baltuzzi, la entrerriana Blanca Osuna y el porteño Gerardo Conte Grand, entre otros, apuntan a Adrián Menem (Agricultura), Marta Alarcia (Acción Social y Salud Pública), Olijela del Valle Rivas (Educación), el mismo Urtubey (Asuntos Constitucionales), Zulema Daher (Transportes), Alejandra Oviedo (Peticiones, Poderes y Reglamento), Teresa Ferrari de Grand (Discapacidad), Jorge Bucco (Defensa del Consumidor), Jorge Escobar (Relaciones Exteriores) y Ramón Saadi (Especial de Modernización del Funcionamiento Parlamentario -una designación que provocó ironías en la comarca santacruceña-, y Bicameral de Negociaciones Agrícolas Internacionales). Hay que sumar al inventario la delegación de Lelia Chaya (Salta) en el Consejo de la Magistratura.

De 45 comisiones permanentes, quienes adhirieron a la fórmula Menem-Romero controlan 9, es decir la quinta parte de los puestos en danza. Con una treintena de miembros sobre 257 integrantes del cuerpo, los kirchneristas estiman que los menemistas están sobrevaluados en el escenario actual
. El cuadro se agrava con la perspectiva de que, a pesar de los anuncios de «colaboración» al nuevo Ejecutivo, los Azul y Blanco permanecerán sine die, por ahora, afuera del bloque oficial.

• Conformismo

Los escuderos de Kirchner subrayan que ellos sólo cuentan con 2 dependencias, Juicio Político (que Acevedo resignará a manos de Falú, apenas renuncia a la diputación para asumir como «señor 5»), y Energía y Combustible, responsabilidad del mendocino Arturo Lafalla. A la hora de pedir reformas, se conforman con una butaca en la cúpula y el reparto equitativo de comisiones desde el 25 de mayo.

Lo más importante -volvieron a juramentarse en la víspera los Talcahuano en el bufete de Conte Grand- es que
Camaño, Díaz Bancalari y Cía. acepten que deben terminarse ciertas prácticas, entre ellas, que los debates (si no se trata de leyes clave, pedidas por Kirchner, claro) se limiten a la mesa chica y que el resto de los diputados sean llevados a levantar la mano en el recinto, sin participar de los intercambios de opiniones.

Otra de las demandas se refiere a la trasparencia en cuanto al movimiento de fondos.

Recuérdese que este núcleo, nacido bajo el influjo del fallido enjuiciamiento contra los 9 ministros de la Corte, objetó con denuncias públicas los supuestos manejos discriminatorios de dinero durante la gestión Roggero.

En la víspera, la decena de kirchneristas dio la bienvenida a
nuevos adherentes -algo previsible tras la consagración del Frente para la Victoria-, entre ellos, la tucumana Stella Maris Córdoba. Acevedo, quien seguirá como nexo hasta que se normalice la interna de la escudería legislativa (es decir que se cumplan los deseos del ex gobernador de Santa Cruz), explicó ahí que Kirchner pretende que se aceiten los contactos con socios extramuros, por ejemplo, el Frepaso de Darío Alessandro y Nilda Garré. «Hay que contar, por lo menos, con una masa crítica de 100 diputados para sancionar proyectos y poder gobernar», planteó el presidente electo en Río Gallegos. Los PJ apenas superan los 80 cuadros propios, razón por la cual reforzarán contactos con el ARI de Elisa Carrió y la UCR en las próximas horas.

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