26 de junio 2001 - 00:00

Recuerdos de El Molino

Federico Storani se ufana de pretender un relanzamiento de la Alianza y recurre a sus antecedentes de amistad con el Frepaso, cifrados en aquella «cumbre» que protagonizó con Carlos Chacho Alvarez y José «Pilo» Bordón en El Molino («Fredi» es el único de los tres que todavía no se quemó a lo bonzo; es difícil que lo haga por su encariñamiento con los cargos. Si no renunció siquiera a la juventud radical, donde pronto militará con sus nietos).

En la interna del domingo pasado, se volvió a demostrar esa antigua amistad. En Lomas de Zamora, por ejemplo, el intendente Edgardo Di Dio, del Frepaso, colaboró con los candidatos del sector que integra Storani como si fuera radical. Es cierto que quien se benefició de esos esfuerzos no fue un storanista puro sino alguien vinculado al embajador en Uruguay, Juan Manuel Casella. Se trata del secretario de Justicia, Melchor Cruchaga, encargado de promover a figuras del casellismo en la tercera sección electoral. En este caso, los esfuerzos de Di Dio se volcaron sobre uno de los pupilos del dúo Cruchaga-Casella, el candidato a diputado Miles Pelly, quien ganó raspando pero se llevó una candidatura de diputado. Nadie puede negar la coherencia de Cruchaga, quien habitualmente se cuida de darle cargos a quien carece de votos, como le sucede a él mismo, quien casi pierde Almirante Brown. Pese al auxilio del Frepaso.

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